Aumento del 23.7% del Salario Mínimo disparará la Inflación

Mientras trabajadores celebran el mayor aumento salarial en años, propietarios, constructores y comerciantes trasladarán costos a precios; la clase trabajadora enfrentará erosión inflacionaria.

El Gobierno Nacional decretó un aumento del salario mínimo de 23.7% para 2026. El nuevo valor será de $1.746.882, lo que representa un incremento de $323.382 mensuales para trabajadores que ganan el mínimo. Sin embargo, economistas advierten sobre un riesgo poco visible: ese dinero extra puede ser consumido por aumentos en alimentos, transporte y servicios que no están protegidos por ley.

«Cuando suben los salarios sin que suban los productos, los empresarios suben los precios para compensar», explica el mecanismo que preocupa a analistas económicos. A diferencia de los arriendos, que por ley no pueden subir más que la inflación, otros gastos fundamentales se ajustarán libremente.

dinero extra se iría en alimentos, transporte y servicios

Un trabajador que gane salario mínimo destina entre el 35% y 40% de su dinero a alimentos. En 2025, esa persona gastó aproximadamente $497.000 mensuales en comida. En 2026, ese mismo gasto podría alcanzar $557.000 si los precios suben entre 10% y 12%, según proyecciones de analistas.

«Los precios de alimentos suben porque suben los salarios de quienes los producen y transportan», señala la cadena de efectos. Un tractorista gana alrededor del salario mínimo. Un transportista también. Un obrero en una fábrica de alimentos, igual. Cuando todos ganan 23.7% más, las empresas trasladaban ese costo al consumidor.

El transporte es otro rubro presionado. Un trabajador que viaja en bus gasta entre $150.000 y $200.000 mensuales en transporte. Los conductores de buses y mototaxis ganan salarios cercanos al mínimo. Si sus salarios suben 23.7%, es probable que las empresas de transporte suban tarifas entre 8% y 12%.

Aquí hay un detalle que muchos pasan por alto. La Ley 820 de 2003 protege los arriendos: no pueden subir más que la inflación del año anterior. En 2026, los arriendos subirían aproximadamente 5.1% a 5.3%, según proyecciones del Banco de la República.

Pero la cuota de administración de los edificios no tiene esa protección. Los vigilantes ganan salario mínimo. Los aseadores, igual. El administrador, muchas veces también. Cuando todos ganan 23.7% más, las asambleas de copropietarios deben decidir: suben las cuotas o recortan servicios.

Una familia que paga $1.500.000 en arriendo y $300.000 en cuota de administración recibiría estos aumentos en 2026:

  • Arriendo: sube a $1.576.500 (aumento de $76.500)

  • Cuota: podría llegar a $345.000-$375.000 (aumento de $45.000 a $75.000)

Total presión en vivienda: entre $121.500 y $151.500 mensuales, mientras que el aumento de salario nominal fue $323.382. Eso significa que casi la mitad del aumento se va en estos dos rubros.

Aumento del 23.7% del Salario Mínimo disparará la Inflación
Aumento del 23.7% del Salario Mínimo disparará la Inflación

Otros servicios también subirán

Plomería, electricidad, reparaciones: todo lo que dependa de mano de obra cercana al salario mínimo presionará hacia arriba. Un técnico que cobra $50.000 por una reparación podría cobrar $61.850 en 2026. Una peluquería que cuesta $30.000 podría costar $37.110.

Estos servicios representan entre 10% y 15% del gasto familiar. No hay ley que los proteja.

¿Cuál es el riesgo macroeconómico?

Cuando los salarios suben 23.7% pero la productividad no sube igual, la inflación tiende a acelerarse. El Banco de la República proyecta una inflación de alrededor de 5.1% a 5.3% para 2025, pero economistas advierten que esa cifra podría ser conservadora.

Si la inflación termina siendo 6.5% o 7%, en lugar de 5.3%, el trabajador que recibe 23.7% más en salario terminaría ganando en términos reales solamente entre 15% y 17%, no 23.7%.

El Banco de la República podría verse presionado a subir las tasas de interés para contrarrestar la inflación. Eso haría que las hipotecas pasen de 11-12% a 13-15% de interés, haciendo más difícil que las personas compren vivienda.

Precedentes: qué pasó en otros países

Argentina aumentó salarios entre 15% y 25% anualmente entre 2008 y 2014. La inflación llegó a acumular 40% en ese período. Los trabajadores que recibían aumentos nominales altos terminaban perdiendo poder de compra porque los precios subían más rápido.

«Es una lección que las economías latinoamericanas conocen bien», señalan analistas. Aumentos salariales sin medidas complementarias de oferta (más alimentos importados, menos impuestos, subsidios estratégicos) generan espirales inflacionarias que termina comiendo los aumentos.

Lo que el Gobierno nacional no hizo

Los analistas señalan que faltaron medidas complementarias. Por ejemplo:

  • Reducción temporal de aranceles a alimentos importados para aumentar oferta

  • Subsidios a transportistas para evitar que suban tarifas

  • Reducción del IVA en alimentos y transporte básico

  • Coordinación previa con el Banco de la República

Sin estas medidas, el aumento salarial actúa como un «shock» en la economía sin compensación por el lado de la oferta.

Quiénes pierden con esto

  • Jubilados con pensiones fijas: reciben 5% de aumento anual, pero enfrentan inflación que podría alcanzar 6.5-7%. Pierden poder adquisitivo cada año.
  • Trabajadores con salarios fijos (contadores, vendedores con sueldo base): si su empresa no sube salarios proporcionalmente, enfrentan inflación mientras el salario se congela. Pierden 2-5% anual de poder de compra.
  • Pequeños empresarios: vigilantes, plomeros, electricistas que trabajan por cuenta propia enfrentan costos de insumos más altos sin poder cobrar proporcionalmente más. Márgenes se comprimen.

¿Qué pueden hacer los trabajadores?

  • Negociar ahora: Si tienes contrato por renovar, negocia antes de que suban los precios de todo.
  • Documentar gastos: En enero de 2026, documenta cuánto pagas en alimentos, transporte, servicios. Compara mes a mes para ver dónde crece más.
  • Revisar contratos de arriendo: Si tu contrato vence en 2026, solicita que el aumento no supere 5.3% (la proyección de inflación). Por ley, eso es lo máximo permitido.
  • Cuidado con la cuota de administración: Si tu edificio anuncia aumento de cuota mayor a 20%, consulta si es legal o si puedes impugnarlo.

El Banco de la República enfrenta un dilema difícil. Históricamente, cuando la inflación anual supera 6%, la entidad ha elevado tasas de interés de política monetaria para frenarla. Si decide actuar así, la tasa de interés podría pasar de 5.5% (actual) a 6.5-7.5% en 2026. Esto significa que hipotecas que hoy se aprueban a 11-12% de interés subirían a 13-15%, reduciendo el acceso a crédito para vivienda en aproximadamente 30-40%, según estudios de Camacol. Además, empresas de construcción que financian sus proyectos con deuda enfrentarían costos de financiamiento más altos, comprimiendo márgenes que ya están entre 5-8%.

El verdadero peligro del decreto es que genera una «trampa macroeconómica»: el Gobierno buscaba proteger el poder adquisitivo de trabajadores con un aumento de 23.7%, pero sin medidas complementarias de oferta (importaciones aceleradas de alimentos, reducción de aranceles, subsidios estratégicos), el resultado probable es que la inflación suba entre 6.5% y 7.5%, el Banco de la República suba tasas, se paralice la construcción de vivienda, suban los desempleos, y el trabajador que recibió el aumento de salario termine con menos poder adquisitivo que si hubiera recibido un aumento de 12-15% coordinado con políticas complementarias. Es una lección que economías como Argentina y Perú aprendieron a costa de crisis económicas severas.

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