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La política de vivienda de Bogotá dio un paso clave para integrar a los hogares de menores ingresos al sistema financiero formal. A través del plan distrital ‘Mi Casa en Bogotá’, las familias con ingresos iguales o inferiores a 1,6 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV) pueden hoy acceder a créditos de vivienda apoyados en subsidios distritales y en un nuevo marco normativo nacional que reduce costos de financiación.
Esta estrategia se apalanca en una inversión de $1,1 billones hasta 2027 para entregar 75.000 soluciones habitacionales entre vivienda nueva, mejoramiento y apoyos al arriendo, al tiempo que busca dinamizar el mercado VIS y VIP, generar empleo y fortalecer el recaudo de la ciudad mediante la formalización de la propiedad.
beneficiarios: foco en hogares bajo 1,6 salarios mínimos
La clave del anuncio es el umbral de 1,6 SMMLV, que tradicionalmente ha sido una barrera para el acceso al crédito hipotecario por falta de capacidad de endeudamiento o de ahorro para la cuota inicial. De acuerdo con la Secretaría Distrital del Hábitat, 6 de cada 10 subsidios otorgados en esta administración han llegado precisamente a hogares con ingresos bajos, muchos de ellos en ese rango de hasta 1,6 salarios mínimos.
El enfoque de la política es marcadamente social y diferencial. El 64% de los subsidios se ha asignado a hogares donde las mujeres son cabeza de hogar, el 20% a jóvenes entre 18 y 28 años, y cerca del 10% a víctimas del conflicto armado, lo que muestra una priorización hacia poblaciones con mayores barreras de inclusión económica y patrimonial.
En paralelo, los datos del Distrito indican que, entre 2024 y 2025, alrededor del 63% de los hogares beneficiarios de subsidios de vivienda en Bogotá tienen ingresos inferiores a 1,6 SMMLV, confirmando que los recursos están llegando al segmento que más dificultades tiene para acceder tanto a subsidio como a crédito.
inversión, empleo y viviendas mejor ubicadas
El plan ‘Mi Casa en Bogotá’ se ha consolidado como la plataforma principal para canalizar esta política. Con una inversión prevista de $1,1 billones entre 2024 y 2027, la meta es entregar 75.000 soluciones habitacionales combinando: adquisición de vivienda VIS y VIP, mejoramiento de vivienda existente y apoyos transitorios al arriendo.
Solo en el último año, el programa generó cerca de 59.000 empleos entre directos e indirectos, impactando 34 cadenas productivas de la economía bogotana, desde materiales de construcción y transporte hasta servicios profesionales y comercio asociado a nuevos proyectos habitacionales.

Sobre este punto, la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco, resume así el efecto de los subsidios en el medio Portafolio «El impacto de los subsidios va mucho más allá del hogar beneficiado. Por cada peso que invertimos en subsidios de vivienda, se movilizan entre 8 y 10 pesos en vivienda nueva. Esto dinamiza el sector de la construcción, genera empleo y activa cerca de 34 cadenas productivas asociadas. Además, en el mediano plazo, cerca del 20% de esa inversión retorna al Distrito a través del impuesto predial, fortaleciendo las finanzas públicas y la sostenibilidad fiscal de la ciudad. Es una política social que también es una política económica inteligente».
En términos de producto, el Distrito destaca una mejora en la calidad de las viviendas sociales. El área promedio de las unidades VIS del programa Oferta Preferente pasó de 41,8 m² en 2021 a 45,7 m² en 2025, lo que se traduce en espacios más habitables para los hogares subsidiados. Al mismo tiempo, se ha evitado concentrar la oferta en suelos periféricos de difícil acceso a transporte, educación y equipamientos culturales, priorizando proyectos mejor integrados al tejido urbano.
Programas como Oferta Preferente, Reactiva tu Compra, Reduce tu Cuota, Ahorro para Mi Casa, Mejora tu Casa y Arriendo Temporal Solidario permiten atender perfiles distintos de hogar: quienes compran vivienda nueva, quienes requieren un apoyo transitorio de arriendo o quienes necesitan intervenir y reforzar la vivienda que ya poseen para hacerla más segura y digna.
la brecha entre ingresos y crédito hipotecario
El rol de los subsidios distritales es precisamente cerrar el “último tramo” entre el ingreso de los hogares y las exigencias de la banca. Según cifras oficiales, durante la administración del alcalde Carlos Fernando Galán se han asignado 26.136 subsidios, de los cuales 20.780 fueron entregados solo en 2025, el año de mayor ritmo de asignación.
Estos apoyos se combinan con créditos de vivienda para multiplicar la capacidad de compra. De acuerdo con la Secretaría de Hábitat, los subsidios han permitido:
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Aumentar la capacidad de compra de los hogares hasta en un 76%.
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Reducir la cuota inicial hasta en un 91% frente a lo que exigiría el mercado sin apoyo público.
En términos prácticos, esto significa que un hogar que antes no alcanzaba a completar la cuota inicial ni a cumplir los indicadores de endeudamiento, hoy puede estructurar un cierre financiero viable con una mezcla de subsidio distrital, subsidio nacional (cuando aplica) y crédito hipotecario o leasing habitacional.
Además, el 63% de los hogares atendidos entre 2024 y 2025 se ubica precisamente por debajo del umbral de 1,6 SMMLV, lo que explica por qué el Distrito insiste en que la política “rompe brechas históricas” de acceso a vivienda formal para la población de menores ingresos.

Ley 2434 de 2024 y reducción de costos de acceso
El avance en Bogotá coincide con la entrada en vigencia de la Ley 2434 de 2024, denominada “Vivienda al alcance de todos”, que crea un entorno regulatorio más favorable para el acceso al crédito hipotecario y al leasing habitacional.
Entre los puntos más relevantes de esta ley se destacan:
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La posibilidad de incluir los gastos de escrituración, impuestos y registro —incluida la transferencia de dominio— dentro del valor financiado del crédito o del leasing, previa autorización del solicitante. En la práctica, esto reduce la necesidad de contar con recursos líquidos adicionales a la cuota inicial.
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Una reducción de tarifas en derechos notariales y gastos de registro. Para vivienda de interés social (VIS) subsidiable, estos costos pueden liquidarse hasta en el 10% de la tarifa ordinaria, lo que alivia significativamente el costo de formalizar la hipoteca y el registro del inmueble.
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La habilitación de mecanismos digitales para avalúos y trámites registrales, con el fin de abaratar tiempos y costos y facilitar la operación de créditos en todo el territorio.
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Incentivos para integrar energía solar fotovoltaica a proyectos de vivienda, permitiendo incluir la inversión en estos sistemas dentro del crédito hipotecario, sin que se compute para los límites máximos de financiación.
Combinada con la política distrital de subsidios, esta ley nacional reduce barreras de entrada tanto en el cierre financiero (cuota inicial + costos de escrituración) como en los trámites y tiempos asociados a la formalización de una compra de vivienda VIS o VIP.
impulso a la construcción y alza del salario mínimo
El efecto de estos programas va más allá del hogar beneficiado. Por cada peso invertido en subsidios de vivienda en Bogotá, se estarían movilizando entre 8 y 10 pesos en vivienda nueva, lo que explica por qué el sector de edificaciones se mantiene como uno de los motores del PIB local. En 2024, el subsector edificador en Bogotá creció alrededor de 5,4%, mientras el promedio nacional mostraba desaceleración, apoyado en que cerca del 75% de los 1,6 millones de m² iniciados en los últimos doce meses a septiembre correspondieron a vivienda VIS.
En empleo, el sector construcción ocupa en promedio a unas 213.000 personas en la ciudad, más de la mitad vinculadas directamente a edificaciones. Cada proyecto VIS/VIP que se inicia genera frentes de trabajo en obra, pero también en transporte, insumos, servicios técnicos y comercio local, reforzando el carácter contracíclico de la inversión en vivienda social.
No obstante, el contexto no está exento de desafíos. El aumento del salario mínimo para 2026 es una buena noticia para el ingreso de los hogares, pero también presiona al alza los precios de la vivienda VIS y VIP, ya que sus topes están indexados al SMMLV. El sector constructor ha advertido incrementos cercanos al 10% en algunos segmentos, lo que obliga a ajustar los montos de los subsidios y a ganar eficiencia para no reducir el número de cupos disponibles.
Ante este escenario, el Distrito proyecta asignar cerca de 14.000 subsidios de vivienda en 2026, con un énfasis fuerte en el programa Mejora tu Casa, que interviene viviendas existentes para hacerlas más seguras y habitables, sin renunciar a la meta de seguir apoyando la compra de vivienda nueva y el arriendo social transitorio.
Perspectivas: hogares de menores ingresos en Bogotá
La combinación de subsidios distritales focalizados en hogares con ingresos de hasta 1,6 SMMLV, la nueva Ley 2434 de 2024 que abarata y flexibiliza el acceso al crédito, y la oferta creciente de proyectos VIS y VIP mejor ubicados, configura un entorno inédito para que sectores tradicionalmente excluidos del mercado hipotecario puedan acceder a vivienda formal.
Para los hogares bogotanos de bajos ingresos, la ventana de oportunidad está en articular tres elementos: mantener o consolidar ingresos estables (formales o verificables), prepararse con ahorro previo —aunque hoy la exigencia de cuota inicial sea menor gracias a los subsidios— y orientarse hacia proyectos VIS/VIP integrados a la ciudad, que además de un techo ofrezcan acceso razonable a empleo, transporte y servicios urbanos.
En la medida en que el Distrito logre sostener el ritmo de asignación de subsidios, la Nación mantenga la disciplina fiscal sobre los programas de vivienda y el sector constructor pueda adaptar su oferta a los nuevos topes de precio y a la desindexación gradual, la política de vivienda tendrá margen para seguir siendo, como la ha descrito la propia administración, “la política social más importante de Bogotá”, con impacto directo sobre pobreza, formalización patrimonial y estabilidad financiera de los hogares de menores ingresos.