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El decreto de aumento de salario mínimo de 23.7% generó euforia entre trabajadores, pero un análisis detallado de la cadena de costos en construcción revela un escenario más complejo: los precios de vivienda nueva subirán entre 10% y 15% en 2026, no solo por el aumento directo de mano de obra, sino por una cascada de presiones inflacionarias que afectarán simultáneamente todos los componentes del costo de una vivienda.
Los datos del Banco de la República proyectan una inflación de cierre 2026 entre 4.9% y 5.1%, muy por encima de la meta institucional de 2-4%. Según Camacol (Cámara Colombiana de la Construcción), esta presión será aún más severa en el sector de construcción, donde los márgenes operativos (actualmente entre 5% y 8%) simplemente no pueden absorber aumentos simultáneos en tres frentes: mano de obra, materiales y servicios.
cascada de costos: cómo el aumento salarial se multiplica
Mano de obra directa representa el 25% del costo total de construir una vivienda. El aumento de 23.7% del salario mínimo impacta directamente: un obrero que ganaba $1.423.500 pasará a ganar $1.746.882 mensuales. Multiplicado por miles de obreros en proyectos simultáneos, esto sube los costos directos de construcción automáticamente en 5.9 puntos porcentuales.
Pero la cascada no termina allí. Los transportistas que mueven cemento, ladrillo y otros materiales también ganan salario mínimo o cercano. Su aumento de 23.7% dispara el flete entre 15% y 20%. Los proveedores de insumos tienen empleados en sus fábricas que también ganan más, empujando el precio de los materiales hacia arriba.
Según datos de mayo 2025 del DANE (Índice de Precios del Productor), los materiales de construcción subían apenas 2.52% anual. Pero en 2026, esta estabilidad relativa desaparece. El aumento de mano de obra en producción, transporte y distribución crea una presión adicional estimada entre 8% y 12% en el costo de materiales.
Escasez de gas natural amplifica la presión inflacionaria
Existe un factor adicional que potencia estas presiones: la crisis de gas natural en Colombia. Según la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), solo el 51.9% del gas requerido por la industria estará disponible en 2026.
El gas natural es fundamental para fabricar acero y cemento, componentes críticos de cualquier proyecto de vivienda. Los precios internacionales del gas están proyectados entre USD 15 y USD 22 por millón de unidades térmicas (MBTU), comparado con USD 6.75 actualmente. Esto representa aumentos potenciales entre 120% y 225% para productores que deben importar gas a precios internacionales.
Cementos Argos y productores de acero ya han advertido públicamente que sin subsidios energéticos o acceso garantizado a gas colombiano, sus costos se dispararán. Camacol estima que acero y cemento subirán entre 12% y 15% en 2026 por esta sola razón, independientemente del aumento de mano de obra.

El impacto compuesto: ecuación de precios 2026
Cuando se suman todos los factores:
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Mano de obra (+25%): impacta 5.9 pp en costo total
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Materiales por salarios (+8%): impacta 4.1 pp en costo total
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Materiales por gas (+12%): impacta aproximadamente 6.1 pp adicionales
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Servicios e indirectos (+5%): impacta 1.2 pp en costo total
Presión total estimada: entre 10% y 15% en costo final de construcción.
Para una vivienda que cuesta hoy $62 millones (promedio vivienda VIS 150 salarios mínimos), el costo de construcción alcanzaría $282 millones en 2026. Pero el precio máximo de venta sigue siendo $262 millones (automáticamente indexado al nuevo salario mínimo). Esto genera una pérdida de $20 millones por unidad, haciendo económicamente inviable la construcción de vivienda social.
Inflación pegajosa y efecto de segunda vuelta
Lo más peligroso no es el aumento inmediato, sino lo que los economistas llaman «segunda vuelta inflacionaria». El Banco de la República señala que aproximadamente 45% de la canasta del IPC está indexada a la inflación del año anterior.
Esto significa que si cierre 2025 registra inflación de 5.1-5.3%, ese piso de inflación se codifica automáticamente en 2026. Arriendos suben máximo a esa tasa (Ley 820 de 2003). Servicios públicos se reajustan. Educación, transporte y otros servicios siguen. Crea un ciclo donde la inflación alta se perpetúa porque está inscrita en los contratos y expectativas de toda la economía.
Banco de la República y analistas de Corficolombiana coinciden en que sin intervención de política pública (subsidios energéticos, congelamiento temporal de precios VIS, o reducción de aranceles a materiales importados), la inflación de 2026 será entre 4.9% y 5.1%, significativamente más alta que las proyecciones iniciales de 3.6%.
Implicaciones para el sector y las familias
Para constructoras con márgenes de 5-8%, un aumento de costos de 10-15% es catastrófico. Muchos proyectos que comenzaron en 2025 con presupuestos cerrados ahora enfrentan pérdidas garantizadas. Según datos de Camacol, el sector construye aproximadamente 104.000 viviendas anuales actualmente, pero proyecciones de iniciaciones para 2026 muestran posible contracción de 15-20%, bajando a 85.000-95.000 iniciaciones.
Menos construcción significa menos empleos en obra. El sector construcción ya perdió en promedio 23.000 empleos mensuales durante 2024. En 2026, con presiones de costos simultáneas, proyecciones de Camacol sugieren pérdida potencial de 100.000 a 150.000 empleos adicionales.
Para familias compradores, el impacto es de dos tipos. Compradores de vivienda VIS enfrentan precio automático 23.7% más alto (de $213 millones a $262 millones para VIS de 150 salarios mínimos). Compradores de vivienda No VIS enfrentan un mercado donde oferta se contrae por paralización de proyectos, lo que presiona precios al alza entre 10% y 15% por pura escasez relativa.
Lo que falta: medidas de oferta
Camacol solicitó explícitamente al Gobierno cuatro medidas complementarias que no fueron implementadas:
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Desindexar vivienda VIS de salario mínimo, permitiendo aumento máximo de 5.1% (IPC) en lugar de 23.7%
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Aumentar subsidios de vivienda en la misma proporción (23.7%) para mantener viabilidad de proyectos
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Reducir aranceles a materiales importados temporalmente (6-12 meses) para presionar precios hacia abajo
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Subsidios energéticos para acero y cemento, reduciendo costos de gas 20-30%
Sin estas medidas, la inflación de 2026 será pegajosa, presionando poder adquisitivo real de trabajadores (que ganan nominalmente más pero enfrentan inflación de 5-6%). El sector construcción enfrentará paralización que tardará años en recuperarse.
El aumento de salario mínimo de 23.7% fue anunciado como medida progresista para proteger trabajadores. Pero sin medidas complementarias de oferta (reducción de aranceles, subsidios energéticos, desindexación de VIS), el resultado probable es inflación pegajosa de 2-3 años, parálisis de construcción, y trabajadores que ganan nominalmente más pero pierden poder adquisitivo real. Este es el patrón que Argentina y Perú experimentaron en ciclos anteriores: aumentos salariales sin oferta generan inflación que se come el aumento. Colombia tiene oportunidad de evitarlo si actúa rápido en los próximos 30 días de enero 2026, pero la ventana de acción es muy estrecha.