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Para aproximadamente 36 millones de colombianos que dependen del gas natural en sus hogares para cocinar, calefacción y agua caliente, 2026 trae incertidumbre. Con base en un estudio técnico del Centro Regional de Estudios de Energía (Cree) encargado por Andesco, la industria del gas proyecta que la probabilidad de un déficit mensual asciende al 39% para este año, cifra que refleja una crisis estructural con impactos directos en el bolsillo de las familias y en la viabilidad económica de la construcción de vivienda nueva.
El problema es doble: por un lado, el gas residencial subiría diferencialmente según la región. En el Eje Cafetero y Antioquia, aumentará entre 20% y 25% a partir de febrero 2026; en el resto del país, la presión será moderada (cercana al IPC, aproximadamente 5%). Por otro, la escasez de gas utilizado en la fabricación de acero y cemento introduce presiones inflacionarias en los costos de construcción, que combinadas con el aumento de 23.7% en el salario mínimo, amenazan con hacer económicamente insostenible la construcción de vivienda de interés social.
El gas residencial: realidades regionales 2026
Para la mayoría de colombianos, los incrementos en tarifas de gas serán moderados. Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas, confirmó que en la mayoría del país, las tarifas residenciales de gas subirán únicamente según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), 5.1% para 2026. Sin embargo, existen dos excepciones críticas: el Eje Cafetero y Antioquia enfrentarán incrementos de 20% a 25% desde febrero de 2026, debido a la renovación de contratos de suministro a precios significativamente más altos.
Esta diferencia regional refleja una realidad incómoda: Colombia importaba apenas 4% del gas en 2024, y hoy importa aproximadamente 20% del total. El gas importado, adquirido a precios internacionales, resulta significativamente más costoso que el producido nacionalmente. Las reservas probadas de gas cayeron 13% entre 2023 y 2024, pasando de 2.373 a 2.064 giga pies cúbicos, lo que significa que el país cuenta apenas con suficiente gas para 5.9 años a los ritmos actuales de producción.
presiones inflacionarias en construcción de vivienda
Para quien planea construir, comprar o arrendar vivienda nueva, la crisis del gas representa una compresión de márgenes de construcción. El gas natural es fundamental en procesos de fabricación de acero y cemento, dos de los tres materiales más costosos en cualquier proyecto habitacional. Cuando la oferta de gas se restringe, productores y fabricantes se ven obligados a adquirir gas a precios internacionales más elevados, trasladando estos costos a los precios finales de sus productos.
Como resultado, Camacol —gremio de constructores— estima que los costos totales de construcción enfrentarán presiones entre 10% y 15% en 2026, consecuencia de múltiples factores: mano de obra que representa 20-25% del costo directo (presionada por el aumento de 23.7% en salario mínimo), encarecimiento de materiales derivado del aumento de costos laborales y energéticos, y servicios e indirectos. Para una vivienda que hoy tiene un costo base, estos incrementos se traducen en presión directa sobre la viabilidad de proyectos VIS.

Riesgo en vivienda VIS: 132.000 unidades en jaque
El escenario es particularmente crítico para vivienda de interés social (VIS). Camacol, en un estudio reciente del 26 de enero de 2026, advirtió que 132.000 viviendas VIS en todo el país (35% del mercado activo) se encuentran en riesgo por la combinación de presiones de costos y cambios regulatorios propuestos. El análisis detalla que mientras los costos de construcción suben entre 10% y 15%, los precios máximos de VIS—que están indexados al salario mínimo—se ajustan automáticamente.
Sin embargo, el Ministerio de Vivienda propone, en proyecto de decreto recientemente publicado, cambios en los mecanismos de fijación de precios que limitarían los aumentos en pesos colombianos desde las etapas iniciales de comercialización, desconociendo el marco legal que actualmente permite ajustes razonables durante la ejecución de proyectos que duran entre cuatro y cinco años.
Según estimaciones del gremio, esta situación podría afectar una inversión de $27 billones en proyectos que hoy están en preventa o construcción. Proyectos que no se adecuen a las nuevas condiciones podrían ser paralizados, reduciendo de manera significativa la oferta de vivienda nueva en 2026-2027, agravando el déficit habitacional que afecta al 26.8% de los hogares colombianos.
nuevos proyectos: mayores costos de sostenibilidad
Además de la escasez de gas en la construcción, los nuevos proyectos residenciales enfrentan obligaciones regulatorias cada vez más exigentes en términos de eficiencia energética y sostenibilidad. Las nuevas normas requieren que edificaciones incorporen criterios de eficiencia energética, recolección de aguas lluvias y uso de materiales de bajo impacto ambiental, además de puntos de recarga para vehículos eléctricos—todos insumos que elevan costos iniciales.
Mientras el gas sea escaso y costoso, estas inversiones en sostenibilidad, que deberían representar ahorros a largo plazo para los ocupantes, incrementan el costo de promoción sin compensación inmediata en precio de venta, afectando aún más la viabilidad de proyectos, particularmente aquellos dirigidos a segmentos de menores ingresos.

soluciones insuficientes para el corto plazo
Andesco propone cuatro líneas de acción prioritarias: aumentar oferta a corto plazo priorizando producción nacional y fortaleciendo infraestructura de importación; desarrollar recursos convencionales y no convencionales que podrían multiplicar reservas actuales; facilitar atención de demanda en escenarios de escasez mediante ajustes operativos; y mejorar transparencia de información para planeación sectorial.
Sin embargo, Camilo Sánchez, presidente de Andesco, fue enfático: «La seguridad energética no admite improvisaciones; requiere planeación técnica, reglas claras y decisiones responsables». Las soluciones requieren decisiones inmediatas. Existen 14 proyectos de regasificación en diferentes grados de avance; una nueva regasificadora en la Guajira podría estar operativa en enero 2027, pero resulta insuficiente para resolver el problema inmediato de 2026.
¿Qué deben saber propietarios e inversionistas?
Para quienes buscan comprar, construir o invertir en vivienda en 2026, las implicaciones son diretas:
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Propietarios actuales: Deben anticipar aumentos diferenciales en tarifas de gas según su ubicación, particularmente si residen en Antioquia o Eje Cafetero (20-25%).
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Compradores de vivienda nueva: Los precios de oferta en proyectos en ejecución enfrentarán presiones al alza; es recomendable evaluar proyectos antes de que se concreten nuevos incrementos.
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Constructoras pequeñas y medianas: Enfrentan márgenes ajustados; algunos proyectos VIS pueden ser replaneados o temporalmente paralizados.
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Inversionistas en finca raíz: Volatilidad en costos de insumos y potencial contracción de oferta de vivienda nueva pueden presionar precios hacia arriba a mediano plazo, pero generan incertidumbre en el corto plazo.
urgencia de decisiones y estabilidad regulatoria
El déficit de gas no es un problema coyuntural sino estructural. Colombia requiere inversión inmediata en infraestructura de regasificación, desarrollo de nuevos yacimientos y marco regulatorio claro que brinde certidumbre a constructores e inversionistas. Mientras esto sucede, los hogares colombianos verán presión en sus facturas de servicios, y el sector constructor enfrenta un escenario donde la viabilidad de proyectos de vivienda—especialmente los dirigidos a población de menores ingresos—está en riesgo significativo.
La ventana para decisiones es estrecha. Para propietarios, constructoras e inversionistas, monitorear de cerca las medidas anunciadas sobre regasificadores, proyectos de decreto sobre fijación de precios VIS y regulación sectorial es imperativo para navegar este 2026 con claridad. El acceso a vivienda formal para millones de colombianos dependerá de que se logren decisiones rápidas tanto en política energética como en política habitacional.