CortesIA © vivienda.com.co
La vivienda sostenible en colombia dejó de ser un nicho para convertirse en uno de los segmentos más dinámicos del sector edificador en 2025. En medio de un mercado de vivienda nueva marcado por menores iniciaciones, ajustes en subsidios y un encarecimiento sostenido de los inmuebles, los proyectos con certificación ambiental siguen ganando terreno, especialmente en el segmento de vivienda de interés social (VIS).
De acuerdo con la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Colombia se consolidó este año como uno de los líderes mundiales en construcción sostenible, apalancado principalmente por el crecimiento acelerado de la certificación EDGE en proyectos residenciales. Este avance ocurre en paralelo a un contexto en el que las licencias de construcción muestran señales mixtas —con repuntes en el año corrido, pero caídas en la lectura de doce meses— y en el que los precios de la vivienda nueva continúan creciendo por encima de la inflación.
primer trimestre a noviembre: vivienda sostenible
Al cierre del primer trimestre de 2025, las certificaciones EDGE en vivienda habían crecido 57% frente al mismo periodo de 2024, con 21 millones de m² certificados, equivalentes a cerca de 300.000 viviendas, de las cuales alrededor de 72% correspondían a VIS. “Este resultado ubica a Colombia como líder mundial”, destacó entonces Camacol.
Siete meses después, las cifras son aún más robustas. Según la propia Camacol y su línea de sostenibilidad Camacol Verde, a octubre de 2025 la certificación EDGE:
-
Acumula 23,1 millones de m² certificados en el país.
-
Suma 1.187 proyectos registrados.
-
Abarca más de 353.000 viviendas certificadas, la gran mayoría de uso residencial.
Otras fuentes del ecosistema de certificación verde, como la alianza entre SGS, Camacol e IFC, estiman que Colombia concentra cerca del 19% de la participación global de EDGE, con alrededor de 22 millones de m² certificados y más de 325.000 viviendas, 72% de ellas de interés social, lo que confirma el énfasis de esta transición verde en los hogares de menores ingresos.
La evolución entre abril y octubre de 2025 muestra que el crecimiento de la vivienda sostenible no fue un pico aislado de inicio de año, sino una tendencia sostenida, con un aumento adicional de millones de metros cuadrados certificados y decenas de miles de unidades de vivienda incluidas bajo estándares ambientales exigentes.

Licencias, iniciaciones y precios: mercado de vivienda
Mientras la construcción sostenible acelera, el resto del mercado de vivienda nueva avanza con mayor cautela.
Según el DANE, entre enero y mayo de 2025 se licenciaron 8,46 millones de m² para edificación, lo que representó un incremento de 16,9% frente al mismo periodo de 2024. En este lapso, el área aprobada para vivienda creció 18,2%, superando también el ritmo de los destinos no habitacionales.
Sin embargo, la fotografía de más largo plazo es menos favorable. En la lectura de doce meses (junio de 2024 – mayo de 2025), el área total licenciada para edificación cayó 11,5%, con una reducción de 11,4% en vivienda tanto VIS como No VIS. Y ya en septiembre de 2025, el DANE reportó:
-
1.790.583 m² licenciados para construcción,
-
Una disminución de 5,7% frente a septiembre de 2024,
-
Explicada por una caída de 7,9% en el área aprobada para vivienda, mientras los usos no residenciales crecieron 2,1%.
En paralelo, los precios de la vivienda nueva siguen al alza. El Índice de Precios de la Vivienda Nueva (IPVN) del DANE registró:
-
Una variación trimestral de 2,10% en el segundo trimestre de 2025,
-
Un aumento anual promedio de 10,02% frente al mismo trimestre de 2024,
-
Y, para el tercer trimestre, un crecimiento adicional de 1,89% frente al periodo inmediatamente anterior.
Informes de análisis del mercado muestran que el IPVN se mantiene sistemáticamente por encima de la inflación, reflejando un aumento de precios impulsado por la escasez de suelo urbano, los mayores costos de construcción y la menor oferta de vivienda VIS, que desplaza la nueva producción hacia segmentos medios y altos.
En este entorno, los proyectos con certificación de sostenibilidad aparecen como una propuesta de valor diferencial: aunque no necesariamente más baratos en precio de venta, sí con potencial de ahorro en servicios públicos y mejor desempeño en confort térmico y consumo de agua y energía, lo que reduce costos de ocupación para los hogares.

Camacol Verde, Ruta Circular y la agenda gremial de sostenibilidad
A través de Camacol Verde, la Cámara ha impulsado seis ejes de acción: ciudades y territorios, materiales, eficiencia en recursos, certificaciones, financiación y carbono neutro, integrando herramientas como EDGE, los premios Camacol Verde y la Mesa de Construcción Sostenible Colombia-Suiza, que fomenta el intercambio técnico con Suiza y promueve tecnologías eficientes en energía y agua.
En la nota original, Camacol destacaba la “Ruta Circular”, definida como una caja de herramientas de economía circular que ha permitido a más de 80 empresas en 27 municipios diagnosticar y mejorar sus prácticas, reduciendo residuos, optimizando el uso de materiales y generando cadenas de valor más eficientes.
El crecimiento de la vivienda sostenible no es casual, sino el resultado de una estrategia articulada del gremio constructor.
El gremio también ha fijado metas de largo plazo: la proyección es que alrededor del 50% de las viviendas entregadas al 2030 cuenten con certificación verde, lo que equivaldría a cerca de 428.000 hogares ambientalmente responsables y socialmente más saludables, según cálculos de Camacol.
El Congreso Camacol Verde 2025, realizado en mayo en Bucaramanga bajo el lema “Territorios Sostenibles”, reforzó esta hoja de ruta al centrar su agenda en desarrollo urbano verde, circularidad, territorios resilientes e innovación ambiental en edificaciones.
Ahorros ambientales y económicos en los hogares
Las certificaciones de sostenibilidad no son solo un sello reputacional. De acuerdo con la información divulgada por Camacol, la implementación de EDGE en Colombia permite ahorros anuales estimados de:
-
448.939 MWh de energía,
-
Más de 17,2 millones de m³ de agua,
-
Y la reducción de cerca de 190.000–224.000 toneladas de CO₂ al año, cifras que se actualizan a medida que se incorporan nuevos proyectos.
En ciudades como Bogotá, donde ya se contabilizan 7 millones de m² y 110.000 viviendas certificadas bajo EDGE, estos proyectos implican ahorros equivalentes al consumo anual de energía de 86.000 hogares y más de 11,9 millones de m³ de agua cada año, además de una disminución significativa de emisiones.
Para las familias —en especial las de vivienda VIS— esto se traduce en reducciones del 20% al 40% en las facturas de servicios públicos, según estimaciones de los operadores de certificación, lo que mejora la capacidad de pago y la sostenibilidad financiera de los hogares a mediano plazo.

Retos y perspectivas hacia cierre de 2025 y más allá
Aunque la vivienda sostenible avanza con fuerza, el sector aún enfrenta retos relevantes:
-
Menor dinámica en iniciaciones VIS, con caídas superiores al 50% en el inicio de obras de interés social en el primer trimestre de 2025, afectadas por ajustes y demoras en programas de subsidio como “Mi Casa Ya” y por la incertidumbre macroeconómica.
-
Disminución del área licenciada en la lectura de doce meses, que puede limitar el crecimiento futuro de la oferta, incluida la de proyectos sostenibles, si no se consolida el repunte observado en el año corrido.
-
Precios de la vivienda nueva creciendo por encima de la inflación, lo que tensiona el acceso de los hogares y exige políticas coordinadas en suelo, financiación y subsidios.
En este contexto, el avance de la construcción sostenible en vivienda aparece como una oportunidad y un desafío simultáneo. Oportunidad, porque permite reducir costos de ocupación, mejorar el confort y disminuir la huella ambiental de la expansión urbana. Desafío, porque exige que estos estándares se integren de forma masiva en la VIS y la VIP sin encarecer el producto final ni frenar la producción.
De cara a 2030, el cumplimiento de las metas de Camacol y de los objetivos nacionales de acción climática dependerá de que:
-
Se mantenga el ritmo de certificaciones verdes en vivienda,
-
Se recupere de manera sostenida la oferta VIS,
-
Y se articulen instrumentos de política pública —desde normas técnicas hasta financiación preferencial— que premien la eficiencia energética, el uso racional del agua y la economía circular en proyectos residenciales.
Para los hogares colombianos, el mensaje de cierre de 2025 es claro: la vivienda sostenible dejó de ser una tendencia emergente y se está consolidando como el nuevo estándar del mercado formal, especialmente en proyectos de interés social, en un país que hoy figura entre los líderes globales en construcción verde.