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En la Trigésima Tercera Asamblea Anual de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), realizada en Neiva, se encendieron las alarmas: el Huila atraviesa una fuerte desaceleración en la comercialización de vivienda nueva y enfrenta mayores obstáculos para que los hogares accedan a casa propia. Durante la jornada, el gremio recordó que cerca del 70% de los colombianos aún no es propietario, lo que evidencia fallas estructurales del mercado, entre ellas tasas de interés elevadas, menor disponibilidad de subsidios y una capacidad de compra cada vez más limitada.
De acuerdo con las cifras presentadas en la asamblea, en lo corrido de 2025 se han comercializado menos de 1.400 viviendas en el Huila, un resultado que se queda corto frente a los registros de 2023 y 2024, cuando el departamento mostraba indicios de recuperación en el mercado de vivienda nueva. Esta menor dinámica se traduce en menos proyectos y negocios para constructoras, proveedores, agentes inmobiliarios y trabajadores de obra, y, al mismo tiempo, obliga a cientos de familias a aplazar la compra de casa propia en medio de un escenario financiero más costoso y restrictivo.
El Huila en rojo mientras el país empieza a reactivarse
A nivel nacional, el mercado de vivienda nueva cerró 2025 con un comportamiento mixto: las ventas alcanzaron cerca de 173.600 unidades, con un crecimiento cercano al 12% frente a 2024, y los lanzamientos también mostraron repunte, aunque los inicios de obra continuaron en terreno negativo. En este escenario, varias regiones comenzaron a registrar aumentos importantes en ventas y lanzamientos, mientras que el Huila se mantiene rezagado, con caídas por encima del promedio en algunos segmentos y meses clave.
En 2024, el departamento había logrado comercializar alrededor de 2.475 viviendas, luego de un periodo de descensos continuos, con un repunte marcado en la vivienda de interés social (VIS), que creció cerca de 14% frente a 2023, mientras la oferta No VIS registró descensos cercanos al 28%. Sin embargo, en 2025 el panorama volvió a deteriorarse: reportes gremiales y regionales evidencian caídas fuertes en la dinámica comercial, con reducciones de hasta 53% en algunos meses y un acumulado anual con retrocesos cercanos al 25%, impactando severamente al segmento VIS.
Factores que explican la baja venta de vivienda en Huila
1. Tasas de interés y condiciones de crédito
Aunque el Banco de la República ha venido recortando su tasa de referencia desde los máximos de 2023, el costo del dinero sigue siendo alto frente a los niveles previos a la crisis inflacionaria, y esa realidad se refleja en los créditos de vivienda. Informes recientes de Camacol indican que, hacia finales de 2025, las tasas para adquisición de vivienda en Colombia se ubicaron, en promedio, entre 9% y 12% efectivo anual, según el tipo de producto (crédito hipotecario o leasing) y el perfil del hogar.
En la práctica, esto implica que muchas familias en el Huila necesitan mayores ingresos para calificar a un préstamo y enfrentan cuotas mensuales más altas, lo que reduce su capacidad de endeudamiento y las obliga a aplazar la compra de vivienda nueva, especialmente en el segmento VIS. A pesar de que la cartera hipotecaria muestra crecimientos reales cercanos al 4% – 6% en 2025, lo que evidencia que el sistema financiero sigue prestando, la combinación de tasas elevadas, plazos largos y menor apoyo en subsidios se ha convertido en una barrera adicional para concretar negocios en departamentos intermedios como el Huila.
2. Menor dinamismo en subsidios y apoyos VIS
La vivienda de interés social (VIS) ha sido el principal motor del mercado en el departamento, tanto en Neiva como en otros municipios intermedios, apalancada por programas como Mi Casa Ya y los subsidios de cajas de compensación y esquemas regionales. Sin embargo, desde finales de 2024 y a lo largo de 2025, el gremio constructor ha advertido que la suspensión de nuevas postulaciones y el recorte de cupos de Mi Casa Ya, junto con ajustes en los montos de subsidio (de 30 a 20 SMMLV en varios casos), redujeron el ritmo de asignación y generaron alta incertidumbre tanto para los hogares como para las salas de ventas.
En paralelo, el Ministerio de Vivienda ha fortalecido líneas de mejoramiento de vivienda urbana y rural mediante programas como “Casa Digna, Vida Digna” y nuevos instrumentos para intervención del déficit cualitativo, lo que mejora la calidad habitacional pero no siempre se traduce en más Viviendas de Interés Social nuevas en regiones como el Huila. El resultado ha sido un mercado donde la VIS, segmento clave para el departamento, se contrae con fuerza: reportes regionales hablan de caídas cercanas al 37,5% en ventas en cortes de 2025, mientras la No VIS incluso muestra crecimientos de alrededor del 22% en algunos periodos, evidenciando un impacto desproporcionado sobre los hogares de menores ingresos.
3. Oferta más limitada y proyectos que se frenan
El menor ritmo de ventas y la incertidumbre frente a subsidios también ha pegado en la oferta de proyectos: a nivel nacional, los inicios de obra de vivienda nueva completaron más de 30 meses de caídas consecutivas y en 2025 registraron descensos adicionales cercanos al 17%, según los indicadores de actividad edificadora de Camacol. En departamentos como el Huila, esto se traduce en menos lanzamientos, cronogramas de construcción más lentos y, en algunos casos, aplazamiento o redimensionamiento de iniciativas que no logran asegurar el cierre financiero con la demanda actual.
Pese a este entorno retador, el departamento adelanta iniciativas puntuales para sostener la construcción de vivienda social, como “Vista Hermosa – Parque Residencial” en Neiva, que contempla 144 apartamentos VIS con una cofinanciación departamental cercana a los 2.160 millones de pesos, equivalentes a subsidios de alrededor de 15 millones por hogar. Sin embargo, estos esfuerzos, aunque relevantes para las familias beneficiarias, aún no alcanzan a compensar la reducción general en el número de proyectos y unidades en oferta, lo que mantiene un panorama de menor inventario disponible, menor diversidad de opciones y mayor presión sobre los tiempos de entrega en el mercado huilense.

Impactos para el empleo, cadena de valor y las familias
La desaceleración en la venta de vivienda y la menor iniciación de proyectos repercuten directamente en el empleo del sector construcción, que a nivel nacional participa con alrededor de 6,3% – 6,6% de los ocupados, pero viene registrando caídas en el número de trabajadores vinculados a edificaciones. En el Huila, esto se refleja en menos frentes de obra activos, menor demanda de mano de obra para actividades especializadas y mayores riesgos de informalidad para oficiales, ayudantes y contratistas vinculados a la cadena de valor inmobiliaria.
El impacto también alcanza a las familias: la combinación de menos proyectos, oferta reducida de VIS, tasas de interés todavía elevadas y cambios en los subsidios obliga a muchos hogares a permanecer en arriendo o en viviendas con déficit cualitativo, aplazando la decisión de compra de casa propia. Para los proveedores de materiales, transportadores, firmas de diseño, interventorías y agentes inmobiliarios, la caída en la actividad se traduce en menos contratos, menores volúmenes de venta y una presión adicional sobre la liquidez de empresas medianas y pequeñas que dependen en buena medida del ciclo de la construcción.
¿Qué se está haciendo y qué falta por hacer?
En el plano regional, la Secretaría de Vivienda y Hábitat de Neiva y la Gobernación del Huila gestionan recursos públicos y privados para impulsar proyectos VIS, programas de mejoramiento de vivienda y apoyos económicos dirigidos a hogares vulnerables. Ejemplo de ello es el respaldo al proyecto “Vista Hermosa – Parque Residencial”, además de la entrega de 416 ayudas para viviendas nuevas en municipios como Neiva, Pitalito, Isnos y San Agustín.
No obstante, gremios y analistas coinciden en que estos esfuerzos aún son insuficientes frente a la magnitud de la caída en ventas y el rezago del Huila frente a otras regiones. Plantean la necesidad de una estrategia más coordinada entre Gobierno Nacional, alcaldías, Gobernación, Camacol y el sector financiero, que combine: más recursos efectivos para subsidios VIS y VIP, condiciones de crédito más accesibles, gestión de suelo urbanizable y acompañamiento técnico para estructurar proyectos que respondan a la demanda real del departamento y mejoren de forma sostenible el acceso a vivienda digna para los hogares huilenses.
mercado bajo presión, pero con oportunidades
La preocupación por la baja venta de vivienda en el Huila no es un hecho aislado, sino el resultado de la convergencia de varios factores: tasas de interés aún altas, ajustes en subsidios, menor lanzamiento de proyectos y una demanda golpeada por la pérdida de poder adquisitivo. Mientras el país empieza a mostrar señales de recuperación con crecimiento en ventas y lanzamientos en 2025, el departamento sigue registrando niveles de comercialización por debajo de los reportados en años recientes, con menos de 1.400 viviendas vendidas en lo corrido del año, según alertó Camacol durante la asamblea en Neiva.
Para los actores del sector inmobiliario y de la construcción en el Huila, el reto es doble: por un lado, insistir en la necesidad de fortalecer los programas de subsidios VIS, simplificar trámites y apoyar a los hogares en el cierre financiero; por otro, impulsar proyectos bien planificados que respondan a la demanda real del territorio y se apalanquen en instrumentos como cofinanciaciones departamentales, créditos más flexibles y alianzas público–privadas. De la rapidez y eficacia con la que se tomen estas decisiones dependerá que la actual preocupación por las bajas ventas se convierta en una oportunidad de reactivación sostenible del mercado de vivienda en el Huila y no en un periodo prolongado de estancamiento para el sector y las familias de la región.