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El presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, designó a Marco Acosta como nuevo director del Fondo Nacional del Ahorro (FNA) en la recta final antes de su posesión del 7 de agosto de 2026. Esta entidad estatal, que administra cesantías y ahorro voluntario, se ha consolidado como uno de los principales canales de crédito hipotecario para hogares que buscan adquirir su primera unidad habitacional, apoyada en esquemas de financiación de hasta el 100% del valor del inmueble para proyectos VIS y VIP.
El nombramiento tiene un peso particular para el mercado inmobiliario: el FNA gestiona los recursos de millones de trabajadores y ofrece tasas de interés congeladas y las más bajas del sistema para unidades de interés social, en un contexto donde el nuevo Gobierno ha prometido convertir a Colombia en un “país de propietarios”. La combinación entre crédito al 100%, nuevos subsidios tipo Mi Casa Milagro y la articulación con las cajas de compensación familiar sitúa al Fondo en el centro de la estrategia para reactivar la construcción y ampliar el acceso a vivienda propia.
¿Quién es Marco Acosta?
Marco Fidel Acosta Rico es politólogo con énfasis en gestión pública de la Pontificia Universidad Javeriana y teólogo de la Universidad Bautista de Cali, con un Magíster en Gobierno y Gestión Pública en América Latina de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ha desarrollado una trayectoria en la gestión pública y la academia, como concejal de Bogotá y docente de la Escuela de Posgrados de la Policía Nacional, donde ha dictado cursos en política pública y seguridad.
Su nombre está ligado al sector conservador colombiano: fue cofundador y directivo del partido Colombia Justa Libres, aspiró al Senado en 2018 en lista cerrada y alcanzó curul en el Concejo de Bogotá como cabeza de lista en 2019, rol que mantuvo tras ser reelegido para el periodo 2024‑2027. Además, ha participado en iniciativas de corte provida, como el comité promotor del fallido referendo sobre aborto y acciones jurídicas frente a la reglamentación de la sentencia de la Corte Constitucional que permitió la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24.

Una cartera cercana a los $13 billones
El nuevo directivo tendrá bajo su responsabilidad una institución con una cartera de varios billones de pesos, orientada a financiar compra de vivienda nueva y usada, mejoramiento, construcción en sitio propio y educación. Según los reportes más recientes, el Fondo Nacional del Ahorro suma más de 2,6 millones de afiliados entre cesantías y ahorro voluntario, además de más de 176.000 créditos activos, con fuerte peso en proyectos de Interés Social.
El aterrizaje de Acosta se produce en pleno despliegue del giro más agresivo del FNA en materia hipotecaria: desde el primer trimestre de 2026, la entidad anunció que financiará hasta el 100% del valor de las VIS y VIP para primera vivienda, eliminando la exigencia de cuota inicial para afiliados que cumplan las condiciones de riesgo y capacidad de pago.
El reto: ejecutar la promesa de «país de propietarios»
La llegada de Acosta al FNA se da en medio de una de las apuestas más ambiciosas del nuevo Gobierno: el plan “Colombia, país de propietarios”, con el que el presidente Abelardo de la Espriella promete construir más de un millón de unidades residenciales en cuatro años y facilitar el acceso a créditos hipotecarios de largo plazo con tasas cercanas al 2% anual para proyectos VIS y VIP. La propuesta incluye eliminar la barrera de la cuota inicial obligatoria para buena parte de los hogares que compren su primera vivienda, alineando la financiación al 100% del FNA con esquemas de subsidio y alivios financieros que permitan que la cuota mensual se acerque al valor de un arriendo.
Para que ese objetivo se traduzca en resultados concretos, el equipo económico del presidente electo ha planteado una articulación amplia entre el Fondo Nacional del Ahorro, las cajas de compensación familiar y la banca comercial, además de un uso más intenso de programas como Mi Casa Milagro para reordenar los subsidios y apoyar tanto vivienda nueva como mejoramientos y legalización de barrios. Analistas advierten que llevar los créditos hipotecarios al entorno del 2% exige definir cómo se financiará la diferencia frente a las tasas de mercado y qué papel jugarán el Banco de la República, el Ministerio de Hacienda y los títulos de deuda pública, retos que marcarán el margen real de maniobra del nuevo Gobierno.

Mi casa Milagro: el relevo de “Mi Casa Ya”
La apuesta central del nuevo Gobierno en política habitacional se articula bajo el nombre de MI Casa Milagro, hoja de ruta con la que se busca reemplazar gradualmente el esquema de Mi Casa Ya y reactivar el acceso a proyectos VIS y VIP tras la suspensión del programa por falta de recursos en años recientes. Según lo ha explicado el ministro de Vivienda designado, Jaime Andrés Beltrán, la iniciativa se inscribe dentro del plan “país de propietarios” y combinará subsidios a la cuota inicial, apoyos a la tasa de interés y líneas de financiación con créditos hipotecarios que aspiren a tasas cercanas al 2% anual en articulación con el FNA, las cajas de compensación y el sistema financiero.
Por ahora, Mi Casa Milagro sigue siendo un programa en fase de diseño: las primeras pistas apuntan a que no se limitará a vivienda nueva, sino que incluirá mejoramiento habitacional, legalización de barrios y ampliación de servicios públicos en zonas con alta informalidad urbana. Sin embargo, sus reglas definitivas —montos de subsidio, criterios de focalización, número de beneficiarios y fuentes de financiación— dependen todavía de los decretos y resoluciones que el Gobierno planea expedir después del 7 de agosto de 2026, fecha en la que el presidente Abelardo de la Espriella ha anunciado que presentará los detalles normativos y presupuestales del programa.
Un mercado que exige resultados rápidos
El nuevo directivo llega a un FNA clave en un momento en que la actividad edificadora sigue en niveles históricamente bajos, a pesar de cierta recuperación en la demanda. Según el informe “Datos que construyen No. 26: Mercado de vivienda 2025”, el año pasado cerró con 173.632 viviendas nuevas vendidas y 140.365 unidades lanzadas, crecimientos de 12,4% y 15,3%, respectivamente, pero con solo 115.687 inmuebles iniciados, lo que significó una caída anual del 17,4% y 33 meses consecutivos de reducciones en inicios de obra, especialmente en la VIS.
El arranque de 2026 profundizó ese rezago: el informe “Datos que construyen No. 28” registró en enero una contracción histórica del 55,7% en los inicios de obra, con un desplome del 73,1% en proyectos VIS y apenas 5.198 viviendas puestas en construcción, nivel comparable al de 2009. Aunque el déficit habitacional viene cayendo en términos porcentuales —del 26,8% de los hogares en 2024 al 25,6% en 2025, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE— todavía representa cerca de 4,8–4,9 millones de hogares con carencias habitacionales, de los cuales alrededor de 2,5 millones se concentran en áreas urbanas.

un FNA en el centro del giro hipotecario
El nombramiento de Marco Acosta no solo tiene lectura política: ubica al frente de una de las principales fuentes de crédito hipotecario del país a un dirigente con experiencia en gestión pública y liderazgo conservador, justo cuando el FNA se convierte en pieza clave de la estrategia de “Mi Casa Milagro” y del plan de “país de propietarios”. El grado de coordinación entre el Fondo, las cajas de compensación familiar, la banca comercial y el nuevo Ministerio de Vivienda será decisivo para saber si la promesa de construir más de un millón de viviendas en cuatro años y de ofrecer tasas cercanas al 2% anual logra traducirse en más iniciaciones de obra, hoy en mínimos de más de una década.
Para compradores, empresas edificadoras y afiliados al Fondo, los próximos meses serán determinantes: la implementación efectiva del crédito al 100% sin cuota inicial, la presentación oficial del diseño normativo de Mi Casa Milagro después del 7 de agosto y la capacidad del nuevo Gobierno para estabilizar las tasas hipotecarias marcarán si 2026 se convierte en el punto de inflexión de la vivienda VIS o solo en otro año de ajuste. De la velocidad con la que se destraben subsidios, reglas de interés social y confianza inversora dependerá que la narrativa de “Colombia, país de propietarios” se refleje en más llaves entregadas, más empleo en construcción y menor déficit habitacional en las estadísticas del DANE.