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El sector de la construcción en Colombia inició 2026 enfrentando uno de los mayores incrementos de costos de la última década, según revelaron las cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) publicadas el pasado 27 de febrero de 2026. El Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICOCED) registró una variación mensual de 3,69% en enero de 2026 comparado con diciembre de 2025, reflejando el impacto directo del aumento del 23.7% en el salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV).
Este incremento histórico —el mayor desde 1994— representa una presión sin precedentes para un sector intensivo en mano de obra, donde los costos laborales representan entre 20% y 25% de la estructura de costos directos de cualquier proyecto de edificación, según datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).
Impacto del Salario Mínimo 2026 en la mano de obra
Para el año 2026, el salario mínimo legal mensual vigente en Colombia se fijó en $1.750.905, lo que representa un aumento del 23.7% respecto al periodo anterior. Este ajuste salarial es el motor principal del incremento en los costos operativos, dado que la mano de obra es uno de los componentes más sensibles en la ejecución de obras civiles y mampostería. Además, el auxilio de transporte se situó en $249.095, registrando una variación al alza del 53.8% en comparación con el 2025.
El impacto real en los presupuestos no se limita al salario básico, pues el costo total para el empleador debe incluir las prestaciones sociales (cesantías, primas y vacaciones) y la seguridad social (EPS, Pensión, ARL y Caja de Compensación). Según los informes sectoriales, el costo total de un trabajador con prestaciones sociales se incrementa aproximadamente un 52.38% adicional al salario base para aquellos que perciben el auxilio de transporte.
Bajo esta nueva normativa, las categorías de trabajadores presentan los siguientes valores por hora para una jornada de 220h mensuales vigente entre enero y julio de 2026:
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Ayudante: Valor hora de $7.959, con un salario mensual de $1.750.905.
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Oficial: Valor hora de $11.939, alcanzando un costo total mensual de aproximadamente $4.000.000 al incluir todas las prestaciones sociales.
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Maestro C1: Valor hora de $15.918 y salario mensual básico de $3.501.810.
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Maestro C4 (Alta especialidad): Valor hora de $31.836, con un devengado mensual básico de $7.003.620.
El aumento del 23.7% en el salario mínimo impacta directamente la mano de obra, prestaciones sociales y seguridad social, generando un aumento estimado del 15% al 18% en proyectos residenciales, destaca el análisis técnico sobre el impacto en costos.
Impacto diferenciado por tipo de edificación
Las estadísticas del DANE evidencian que el encarecimiento no afecta de manera uniforme a todos los segmentos. Las edificaciones no residenciales —como oficinas, hospitales y centros comerciales— experimentaron un alza de 3,85%, ubicándose por encima del promedio nacional. Entre los destinos más impactados figuran los proyectos de administración pública (4,86%), hospitales y centros asistenciales (3,96%) y comercio (3,90%).
En contraste, las edificaciones residenciales registraron una variación de 3,61%, ligeramente inferior al promedio nacional. Dentro de este segmento, las casas mostraron el menor incremento con 3,37%, mientras que los apartamentos alcanzaron 3,65% y las bodegas un 3,62%.
Paralelamente, el Índice de Costos de la Construcción de Obras Civiles (ICOCIV) —que mide proyectos de infraestructura— registró una variación mensual de 2,40% en enero de 2026, evidenciando que el encarecimiento afecta de manera transversal a toda la industria constructora colombiana.

Referencia de costos por metro cuadrado (m2)
Con base en las nuevas condiciones salariales, el comportamiento de los insumos, niveles de acabados y la complejidad técnica del proyecto, los costos de construcción por metro cuadrado en Colombia para 2026 se ubican en los siguientes rangos, según análisis de Camacol y consultas a proveedores nacionales:
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Vivienda de Interés Social (VIS): Entre $1.800.000 y $2.200.000 por m2. Estos proyectos se caracterizan por el uso de materiales económicos y acabados básicos.
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Vivienda de Clase Media: Entre $2.500.000 y $3.500.000 por m2. Utiliza materiales de calidad estándar y acabados funcionales de nivel medio.
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Vivienda de Alta Gama o Premium: Desde $4.500.000 hasta $7.000.000 por m2. Incluye acabados premium, materiales importados y sistemas de domótica o diseño arquitectónico complejo.
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Apartamentos Estándar (Torres): Entre $2.200.000 y $3.000.000 por m2, considerando zonas comunes básicas.
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Edificaciones Comerciales: Entre $3.000.000 y $5.000.000 por m2, debido a la necesidad de áreas abiertas y sistemas técnicos especializados.
Estas cifras incluyen materiales, mano de obra, equipos y los costos indirectos conocidos como AIU (Administración, Imprevistos y Utilidad), que representan entre 25% y 35% adicional sobre los costos directos, pero no incluyen IVA, terreno ni licencias de construcción.
Efecto dominó: del salario a los materiales
«El incremento del salario mínimo eleva de forma directa los costos de construcción, tanto por el mayor valor de la mano de obra —que representa cerca del 25% de los costos directos— como por sus efectos indirectos sobre insumos, transporte y servicios asociados», explicó Guillermo Herrera, presidente de Camacol. El gremio estima que este choque de costos podría generar un incremento cercano al 4% en los costos totales de construcción, presión que inevitablemente se traslada al precio final de la vivienda.
Un estudio técnico de Camacol Bogotá y Cundinamarca publicado en enero de 2026 profundiza en esta correlación: «Se estima que un incremento del 1% en el SMMLV se asocia con un aumento aproximado del 1,12% en los costos de la construcción de edificaciones». Aplicando esta fórmula, el aumento del 23.7% en el salario mínimo proyecta un incremento acumulado de aproximadamente 25,76% en los costos de construcción durante 2026, considerando efectos directos e indirectos.
precios de construcción en materiales y acabados
El mercado de insumos para la construcción ha experimentado fluctuaciones moderadas en comparación con el rubro de mano de obra. Sin embargo, materiales críticos como el cemento gris han registrado una variación del 8% respecto al año anterior, con precios por bulto de 50kg que oscilan entre $42.000 y $48.000. Otros insumos básicos presentan los siguientes precios promedio:
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Arena Lavada (m3): $85.000 – $110.000 (variación 6%).
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Grava (m3): $95.000 – $125.000 (variación 7%).
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Ladrillo Común (unidad): $950 – $1.200 (variación 5%).
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Cemento gris (bulto 50 kg): entre $42.000 y $48.000 (+8% vs 2025)
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Bloque #5 (unidad): entre $3.200 y $3.800 (+6%)
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Varilla 3/8″ (6 metros): entre $28.000 y $32.000 (+4%)
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Varilla 1/2″ (6 metros): entre $48.000 y $55.000 (+4%)
En el segmento de acabados, la brecha de precios es amplia. Mientras que la cerámica básica se encuentra en el rango de $25.000 a $40.000 por m2, las opciones de cerámica premium pueden alcanzar los $120.000 por m2. Por su parte, el galón de pintura vinilo se comercializa entre $35.000 y $52.000 por galón, y la pintura esmalte entre $68.000 y $95.000, dependiendo de la marca y calidad.
El incremento proyectado de los costos de construcción en Colombia para este 2026 obliga a una actualización trimestral de los presupuestos, dado que variables como el acero y el cemento fluctúan según la tasa de cambio del dólar y el mercado internacional. Con un aumento estimado del 18% en el costo final de los proyectos residenciales debido al ajuste salarial del 23.7%, la optimización del diseño arquitectónico y el uso de tecnologías de gestión de obra se presentan como las herramientas clave para evitar sobrecostos y garantizar la rentabilidad en el sector de finca raíz.

Gastos Indirectos y el factor AIU
Para este 2026, la gestión de los costos indirectos agrupados bajo el concepto de AIU (Administración, Imprevistos y Utilidad) es determinante para el éxito comercial de cualquier proyecto privado o público. El porcentaje total de AIU recomendado para proyectos privados en el contexto colombiano actual oscila entre el 25% y el 35% sobre los costos directos.
El desglose típico sugerido es:
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Administración (10% – 15%): Cubre salarios del personal administrativo, servicios y oficina.
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Imprevistos (5% – 8%): Fondo destinado a contingencias no planificadas.
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Utilidad (8% – 15%): Ganancia neta proyectada para el constructor.
Es importante destacar que en proyectos públicos el AIU suele situarse entre el 25% y el 30%, variando según las condiciones específicas de la entidad contratante. La ubicación geográfica y la complejidad técnica son factores que pueden elevar estas cifras significativamente.
Recomendaciones para constructores y compradores
Ante este escenario de costos crecientes, los expertos del sector recomiendan estrategias de optimización tanto para constructores como para compradores:
Para constructores:
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Planificar compras de materiales con anticipación, aprovechando momentos de menor demanda.
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Comparar múltiples proveedores (las variaciones de precio pueden alcanzar 30%).
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Considerar materiales alternativos de calidad similar a menor costo.
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Optimizar diseños hacia formas simples y modulares que reduzcan desperdicios.
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Invertir en capacitación de personal para mejorar eficiencia y reducir tiempos.
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Utilizar software de presupuestos para control de costos en tiempo real.
Para compradores:
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Evaluar proyectos en etapas avanzadas de construcción, menos expuestos a incrementos futuros.
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Analizar la estructura de costos y cláusulas de reajuste en contratos de promesa de compraventa.
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Comparar opciones de financiación y tasas de interés entre diferentes entidades.
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Considerar subsidios y programas territoriales de vivienda (actualmente 118.300 subsidios otorgados por alcaldías y gobernaciones con inversión cercana a $2,2 billones).
El inicio de 2026 confirma que el sector de la construcción en Colombia enfrenta uno de sus mayores desafíos en términos de estructura de costos. El incremento del 3,69% en el ICOCED de enero y las proyecciones de aumentos acumulados superiores al 10% durante el año plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del acceso a vivienda, particularmente en los segmentos de interés social.
La tensión entre el objetivo social de mejorar los ingresos de los trabajadores mediante el incremento del 23.7% en el salario mínimo y sus consecuencias sobre los precios finales de la vivienda configura un dilema de política pública que requerirá ajustes normativos, así como estrategias de eficiencia operativa por parte de las constructoras.
El desempeño del sector durante 2026 dependerá de la capacidad de los actores públicos y privados para equilibrar estas presiones, mantener la asequibilidad de la vivienda y sostener la reactivación de un mercado que, a pesar de las dificultades, mostró señales de recuperación en ventas durante 2025. La estabilidad macroeconómica, el control de la inflación y la evolución de las tasas de interés serán determinantes para consolidar un crecimiento robusto y sostenible en los próximos meses.