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En el inicio de 2026, el mercado de vivienda nueva en Bogotá muestra un comportamiento claramente más dinámico que el del resto del país, con un incremento cercano al 25% en las ventas y un aumento de alrededor del 33% en los lanzamientos de proyectos durante el primer trimestre, según cifras presentadas por Camacol Bogotá y Cundinamarca y recogidas por medios económicos especializados. Este desempeño contrasta con los fuertes descensos observados en 2023 y 2024, cuando la comercialización residencial en Colombia registró caídas de doble dígito y los primeros trimestres marcaron mínimos históricos para el sector.
La capital llega a este punto después de un 2025 en el que las ventas de vivienda nueva crecieron 21,2%, al pasar de 39.015 unidades en 2024 a 47.273 unidades, uno de los niveles más altos de la última década y muy por encima del promedio nacional. Sobre esa base de recuperación, el salto adicional del primer trimestre de 2026 confirma a Bogotá como uno de los principales motores de la reactivación inmobiliaria en Colombia.
Un mercado que se recupera desde la vivienda social
Uno de los rasgos más relevantes del ciclo actual es el peso de la vivienda de interés social en la dinámica de la capital. De acuerdo con Camacol Bogotá y Cundinamarca, cerca del 73% de las viviendas vendidas en 2025 en Bogotá correspondieron a VIS, con un crecimiento cercano al 24% frente a 2024, lo que significa que casi tres de cada cuatro unidades nuevas comercializadas se ubicaron en este rango de precios.
El buen comportamiento se mantuvo en el arranque de 2026. Entre enero y febrero, en Bogotá se vendieron 4.827 unidades VIS, un aumento de 2,7% frente al mismo periodo de 2025, mientras que a nivel nacional las ventas totales de vivienda nueva cayeron 7,9%, reflejando la brecha entre la capital y el resto del país. En paralelo, los lanzamientos de interés social en la ciudad crecieron 58,3% en los últimos doce meses, al pasar de 17.600 a 27.855 unidades, consolidando a este segmento como el principal impulsor del mercado.
Ventas crecen 25% y lanzamientos suben 33% en el primer trimestre
En ese contexto, la gerencia de Camacol Bogotá y Cundinamarca ha señalado que, al cierre de marzo de 2026, las ventas de vivienda nueva en Bogotá crecieron 25%, los lanzamientos aumentaron 33% y el licenciamiento de obra se incrementó 26% (a febrero), frente al mismo periodo del año anterior. Aunque el detalle desagregado de unidades para el trimestre aún no es público, estos porcentajes consolidan la tendencia al alza que ya se veía en los datos de comienzos de año.
Las cifras toman mayor relevancia si se comparan con los registros del primer trimestre de 2024, cuando Camacol reportó que las ventas de vivienda nueva en el país fueron las más bajas en 15 años, con una contracción de 17,7% frente al 2023, acompañada de caídas de 34% en los lanzamientos y 26,7% en las iniciaciones de obra. El contraste muestra el giro de ciclo que vive Bogotá frente a un mercado nacional que todavía avanza con cautela.
Bogotá se distancia de la desaceleración nacional
A escala país, el sector de la construcción de vivienda continúa ajustándose tras el auge posterior a la pandemia. Camacol ha calculado que, hacia 2024, el mercado habitacional se redujo cerca de un 30% frente al promedio de 2013–2019 y en torno a un 46% frente a los niveles de 2021–2022, con ventas trimestrales por debajo incluso de los momentos más críticos de la emergencia sanitaria.
Sin embargo, al cierre de 2025 el mercado nacional empezó a mostrar señales de recuperación: las ventas de vivienda nueva llegaron a 173.632 unidades, con un crecimiento de 12,4% frente a 2024, y los lanzamientos aumentaron 15,3%, aunque los inicios de obra siguieron cayendo 17,4% y acumularon más de 30 meses de retrocesos. Dentro de ese panorama, Bogotá se posicionó por encima del promedio nacional, al registrar un incremento de 21,2% en ventas y aportar una proporción creciente del total de unidades comercializadas en el país.

Programas de subsidio y mejores tasas, claves del repunte
El repunte de Bogotá responde a una combinación de factores de política pública y condiciones financieras. De un lado, la administración distrital ha impulsado el plan de vivienda “Mi Casa en Bogotá”, que complementa la menor disponibilidad de subsidios nacionales de Mi Casa Ya y se enfoca en hogares de ingresos bajos y medios. Solo para 2025, Camacol Bogotá y Cundinamarca ha destacado que el Distrito proyectó la entrega de alrededor de 24.000 ayudas, respaldadas con una inversión cercana a $400.000 millones, lo que ha facilitado el cierre financiero de miles de hogares.
De otro lado, los costos de financiación hipotecarios han venido retrocediendo desde los máximos de 2023, con intereses VIS que pasaron del 13,61% al 11,05% entre junio de 2024 y junio de 2025, aunque en febrero de 2026 la tasa promedio para proyectos de vivienda se ubicó en 13,03%, según Camacol. La corrección ha mejorado la capacidad de acceso de los hogares y dinamizado la comercialización, si bien el margen para reducciones adicionales es más estrecho debido al nivel elevado de los TES y la lenta transmisión de la política monetaria, según Bancolombia Research.
En materia de precios, la inflación ha cedido frente a los picos de 2022–2023, pero aún se ubica por encima del rango meta: el Banco de la República espera que cierre 2026 en la parte superior del intervalo de 3% ± 1% y converja al 3% en 2027. Este entorno de desinflación gradual es relevante para el mercado hipotecario, pues mientras el índice no regrese al rango objetivo, los créditos en UVR seguirán siendo más costosos en términos reales. La tendencia descendente abre expectativas de nuevas reducciones en la tasa de política monetaria, lo que a mediano plazo podría traducirse en mejores condiciones de financiación para la vivienda nueva.
Lanzamientos al alza, pero iniciaciones rezagadas
El aumento de lanzamientos de vivienda en Bogotá no se limita al primer trimestre de 2026. En los últimos doce meses, los lanzamientos totales pasaron de 28.999 unidades en 2025 a 38.512 en 2026, un crecimiento de 32,8%, impulsado principalmente por la VIS. Este comportamiento indica que los constructores están retomando decisiones de inversión y nuevos proyectos, confiando en la capacidad de absorción del mercado bogotano.
Sin embargo, el eslabón de los inicios de obra sigue siendo el más débil. En Bogotá, las iniciaciones de vivienda VIS registraron una caída cercana al 60% en el arranque de 2026, mientras que en el total nacional la reducción fue del 51,2%, según el Observatorio de Hábitat y datos de Camacol. A nivel país, los informes de “Datos que construyen” muestran que los inicios de obra continúan en niveles mínimos y acumulan caídas superiores al 17%, incluso en un entorno de ventas y lanzamientos en recuperación.

Lecciones de la crisis reciente y cambio de tendencia
El contraste entre el presente y los años anteriores ayuda a dimensionar el giro del mercado. Entre 2022 y 2024, el sector edificador afrontó un deterioro simultáneo en ventas, lanzamientos e iniciaciones, explicado por el aumento en las tasas de interés, la inflación, la reducción o suspensión de subsidios y la incertidumbre normativa. Camacol ha descrito esa etapa como una “nueva realidad” de menor escala, en la que el sector opera por debajo de los niveles de referencia previos a la pandemia.
Frente a ese contexto, ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla empezaron a diferenciarse gracias a programas locales de subsidios a la vivienda y esquemas de apoyo a la demanda que compensaron parcialmente el impacto de los cambios en la política nacional, especialmente en el segmento VIS. En el caso de la capital, el crecimiento de 21% en ventas en 2025 y el posterior aumento de 25% en el primer trimestre de 2026 refuerzan la idea de una reactivación escalonada, en la que la ciudad se adelanta al resto del país.
Qué significa para los hogares y el sector inmobiliario
Para los hogares bogotanos, el repunte de ventas y lanzamientos se traduce en una oferta más amplia, especialmente en VIS y vivienda media, lo que abre oportunidades para comparar precios, ubicaciones y condiciones comerciales. La mayor competencia entre constructoras puede favorecer negociaciones en plazos de pago de la cuota inicial, acabados y beneficios adicionales.
No obstante, la brecha entre lanzamientos e iniciaciones de obra plantea riesgos en términos de tiempos de entrega y ejecución. Si no se superan los cuellos de botella en licenciamiento, acceso a crédito constructor y disponibilidad de suelo urbanizable, es posible que parte de los proyectos tarde más en iniciar construcción, lo que afectaría la velocidad de reducción del déficit habitacional y la generación de empleo en el sector.
Retos y perspectivas para VIVIENDA NUEVA EN BOGOTÁ
De cara al resto de 2026, los análisis gremiales apuntan a un escenario de crecimiento moderado en las ventas de vivienda nueva, condicionado a la consolidación de tasas de interés más bajas y a la continuidad de los programas de subsidios, tanto nacionales como territoriales. En este escenario, Bogotá se perfila para seguir liderando la demanda de residencias formales, tanto por su peso en el mercado VIS como por la profundidad de su inventario y la magnitud de su demanda estructural.
Sin embargo, la sostenibilidad del actual dinamismo dependerá de que las mejores cifras comerciales se traduzcan en más obra efectiva. Gremios como Camacol han insistido en la importancia de coordinar subsidios nacionales y locales, diseñar nuevas líneas de financiación para la tasa de interés y mejorar la ejecución presupuestal de los recursos destinados a vivienda para evitar que el rezago en iniciaciones frene la recuperación. Para los próximos meses, el desafío será convertir el buen arranque de 2026 en una tendencia estable, capaz de reducir el déficit habitacional urbano y de sostener el empleo en el sector constructor.
En síntesis, el crecimiento de alrededor del 25% en las ventas de vivienda nueva y del 33% en los lanzamientos en Bogotá durante el primer trimestre de 2026 confirma que la capital va un paso adelante en el ciclo de reactivación del mercado inmobiliario colombiano. No obstante, el reto de equilibrar ventas, lanzamientos e iniciaciones seguirá en el centro de la agenda de política pública y del sector privado si se quiere consolidar esta recuperación y traducirla en más hogares con techo propio y en un sector de la construcción más robusto y sostenible.