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El sueño de la casa propia para los colombianos que viven fuera del país está a un solo paso de convertirse en ley de la república. El 17 de junio de 2026, la plenaria de la Cámara de Representantes aprobó en cuarto y último debate el proyecto que crea el programa «Mi Casa en Colombia«, una iniciativa que busca facilitar el acceso a crédito hipotecario y leasing habitacional para los connacionales residentes en el exterior a través del Fondo Nacional del Ahorro (FNA). La votación se dio apenas tres días antes de que cerrara la legislatura, el 20 de junio, en medio de la recta final de la campaña presidencial que se definirá este domingo en segunda vuelta.
Con esta aprobación, el proyecto agotó el trámite que exige la Constitución —dos debates en el Senado y dos en la Cámara— y solo resta surtir la revisión de textos y la sanción presidencial para entrar en vigencia. Se trata de un desenlace que tardó casi dos años en consolidarse y que coincide con un momento en que las remesas se han convertido en uno de los pilares más sólidos de la economía colombiana.
Qué crea la nueva normativa «Mi Casa en Colombia»
El Proyecto de Ley 78 de 2024 en Senado (332 de 2025 en Cámara) tiene por objeto crear un programa permanente para el otorgamiento de créditos hipotecarios y leasing habitacional dirigido a colombianos en el exterior afiliados al FNA mediante el producto de Ahorro Voluntario Contractual (AVC), con el fin de que puedan adquirir vivienda en el país. La iniciativa fue radicada el 5 de agosto de 2024 por la bancada del partido MIRA, liderada por la senadora Ana Paola Agudelo García, junto con los congresistas Manuel Antonio Virgüez Piraquive, Carlos Eduardo Guevara Villabón e Irma Luz Herrera Rodríguez.
Según la exposición de motivos del proyecto, la senadora ponente sustentó la urgencia de la medida en el peso creciente de los giros internacionales: «la remesa se ha convertido casi que en el ingreso número uno de Colombia«, señaló durante el primer debate en la Comisión Séptima del Senado.
La ponencia, además, deja en evidencia el tamaño real del reto: el FNA cuenta hoy con 2.956 afiliados activos en el segmento de colombianos residentes en el exterior, de los cuales solo 170 (un 5,75 %) han recibido créditos desembolsados para vivienda propia, por un monto cercano a los $15.085 millones. La nueva ley busca elevar significativamente esa proporción, dándole rango legal —y por tanto permanencia más allá de cada gobierno de turno— a un mecanismo que hasta ahora ha operado como programa administrativo del Fondo.
El camino de cuatro debates en el congreso
El trámite avanzó por etapas: aprobación en primer debate en la Comisión Séptima del Senado en noviembre de 2024; segundo debate en plenaria de Senado en agosto de 2025; tercer debate en la Comisión Séptima de Cámara en mayo de 2026, y finalmente el cuarto debate en plenaria de Cámara el 17 de junio de 2026.
En el proceso se realizaron mesas técnicas con el Fondo Nacional del Ahorro y el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, que precisaron que el otorgamiento de los créditos operará mediante las figuras de crédito hipotecario y leasing habitacional, mientras que el ahorro voluntario contractual seguirá siendo el mecanismo de afiliación. La reglamentación quedará en cabeza de la Junta Directiva del FNA, en coordinación con los ministerios de Vivienda y Hacienda.

Remesas record para comprar vivienda desde el exterior
La discusión legislativa coincide con cifras históricas para los giros del exterior. Según el Banco de la República, 2025 cerró con USD 13.098 millones en remesas, el nivel más alto registrado hasta ahora, y para abril de 2026 estos ingresos completaron 23 meses consecutivos por encima de los mil millones de dólares mensuales. Actualmente cerca de 9,6 millones de colombianos, equivalentes al 18% de los hogares del país — según la ponencia legislativa del proyecto — dependen total o parcialmente de estos recursos.
Solo en diciembre de 2025 ingresaron USD 1.173 millones, el mayor registro mensual de la historia de las remesas en Colombia. Estos flujos equivalen hoy al 3% del PIB nacional.
Ese flujo ya se refleja en el mercado inmobiliario: según cifras de Camacol recogidas en la exposición de motivos del proyecto, la venta de vivienda nueva a no residentes pasó de 8,8 % del total en abril de 2025 a 12,1 % en noviembre del mismo año, de los cuales un 10 % corresponde específicamente a colombianos que viven fuera del país. La nueva ley llega, además, en paralelo a otro anuncio del FNA: a partir del segundo semestre de 2026 la entidad planea financiar hasta el 100 % del valor de la primera vivienda para sus afiliados, eliminando la cuota inicial tanto para residentes como para connacionales en el exterior que ahorren mediante el AVC.
Un sector que necesita el impulso
El Informe Económico N.° 121 de Camacol precisa que el 7,3% de todas las ventas de vivienda nueva encuestadas en proyectos residenciales colombianos provino de compradores no residentes — cifra que confirma la tendencia ascendente que reporta la ponencia legislativa y que consolida a la diáspora como un segmento estructural, no coyuntural, del mercado inmobiliario nacional.
El momento no es menor para la industria de la construcción. Camacol reportó que 2025 cerró con 173.632 unidades vendidas, un crecimiento de 12,4 %, pero el arranque de 2026 mostró señales de freno: las ventas acumuladas a abril cayeron 5,9 % y las iniciaciones de obra retrocedieron cerca de 20 %, en un sector que según el Banco de la República lleva más de dos años de contracción en su actividad edificadora pese a la recuperación de la demanda.

Lo que cambia para los colombianos en el exterior
El texto aprobado debe surtir aún el proceso de conciliación —si los textos de Senado y Cámara presentan diferencias— y la sanción presidencial para quedar formalmente convertido en ley. De confirmarse sin contratiempos, «Mi Casa en Colombia» se sumaría a otros mecanismos ya existentes, como el AVC y el nuevo crédito sin cuota inicial del FNA, ampliando las rutas de financiación para una población que, según el propio Congreso, mueve más recursos hacia el país que sectores tradicionales como el petróleo.
Para los colombianos en el exterior, el mensaje de fondo es que el ahorro disciplinado a través del Fondo Nacional del Ahorro —desde montos diarios de $6.000 hasta aportes únicos superiores a los $2 millones— seguirá siendo la puerta de entrada al crédito de vivienda, ahora con el respaldo de una ley que busca blindar el programa frente a los cambios de gobierno. El reto, de cara a los próximos meses, estará en la reglamentación que expida la Junta Directiva del FNA y en la capacidad del sistema financiero para traducir el crecimiento de las remesas en más viviendas escrituradas a nombre de la diáspora.