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El sector edificador colombiano cerró 2025 con cifras que confirman una recuperación financiera sostenida, según el análisis de las 10.000 empresas más grandes del país elaborado por la Superintendencia de Sociedades. El listado ubica a Amarilo, Marval y Capital en el podio de las constructoras de vivienda con mayores ingresos durante el año pasado, en un momento en que el mercado inmobiliario nacional atraviesa una fase de contrastes entre la reactivación comercial y la desaceleración productiva.
La facturación conjunta de las 20 firmas líderes de la rama ascendió a $14,68 billones, con un crecimiento de 13,6% frente a 2024. El dato más llamativo, sin embargo, fue el comportamiento de las utilidades: las ganancias netas del grupo pasaron de $1,37 billones a $1,86 billones, un salto de 35,1% que evidencia una mejora en la rentabilidad operativa de las constructoras, incluso en un entorno de costos al alza.
El podio: Amarilo, Marval y Constructora Capital
Amarilo ratificó su posición como la constructora más grande del país y fue la única compañía que superó la barrera de los $2 billones en ingresos. La firma facturó $2,39 billones, tras un crecimiento del 9,5%, mientras sus utilidades netas se dispararon 64,9%, hasta alcanzar los $15.985 millones.
En segundo lugar quedó Marval, con ingresos por $1,21 billones y un repunte del 23% en su facturación anual. Sus utilidades sumaron $245.208 millones, un incremento del 17,2% frente a los $209.156 millones reportados en 2024.
El tercer puesto correspondió a Constructora Capital, cuya operación combinada en las dos principales regiones del país mostró un desempeño sólido: la filial de Bogotá generó $1,13 billones en ingresos, mientras que la de Medellín aportó $934.051 millones.

Otras firmas que reconfiguraron el escalafón
Detrás del podio, varias constructoras protagonizaron saltos relevantes. Jaramillo Mora Constructora S.A. cruzó por primera vez la barrera del billón de pesos, con ingresos de $1,02 billones tras un crecimiento del 56,6%; sus utilidades se duplicaron, de $66.276 millones a $132.716 millones.
Constructora Bolívar mostró una operación con asimetrías regionales: su filial en Bogotá creció 36,9% en ingresos operacionales, hasta $701.670 millones, con utilidades de $45.883 millones, mientras la división de Cali sumó $351.277 millones (+25,2%) y $34.016 millones en ganancias.
Apiros SAS registró el mayor incremento porcentual del listado, al disparar su facturación 287,6%, de $92.765 millones a $359.610 millones, con utilidades netas que crecieron 138,3%. Por su parte, Ingeurbe dio un giro a sus resultados: tras pérdidas de $18.561 millones en 2024, cerró 2025 con utilidades de $23.588 millones, impulsada por un alza del 197,1% en ventas.
Sector en crecimiento, producción bajo presión
El buen desempeño financiero de las grandes constructoras contrasta con las señales mixtas que muestran los indicadores operativos del sector a nivel nacional. De acuerdo con el informe Datos que Construyen de Camacol, en 2025 se vendieron 173.632 unidades de vivienda nueva en el país, un crecimiento anual de 12,4%, impulsado principalmente por el segmento No VIS. No obstante, las iniciaciones de obra —el indicador que mide los proyectos que efectivamente arrancan— cayeron 17,4%, con apenas 115.687 viviendas iniciadas y 33 meses consecutivos de retrocesos.
El panorama para 2026 añade nuevas variables. Según el DANE, el Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICOCED) registró en enero una variación mensual de 3,69%, reflejo del incremento histórico del 23,7% en el salario mínimo, el mayor desde 1994. Camacol estima que este ajuste podría elevar los costos de construcción entre 10% y 20% durante el año, una presión que se trasladará al precio final de la vivienda. Pese a ello, las licencias muestran señales de recuperación: en enero de 2026 el área aprobada creció 16,5% frente al mismo mes de 2025.

Perspectivas para el mercado inmobiliario en colombia
El gremio proyecta para 2026 un crecimiento en ventas de entre 5% y 12%, siempre que se materialicen factores como la recuperación y el impulso del programa Mi Casa Ya y la consolidación de tasas hipotecarias que, a mitad de año, se estabilizaron en un promedio de 11,5% a 12,5% E.A. para proyectos VIS. No obstante, los inicios de obra continúan en mínimos históricos debido a la incertidumbre generada por recientes modificaciones regulatorias en los topes de precios de la vivienda.
Para compradores e inversionistas, el fortalecimiento financiero de las constructoras líderes es una señal de solidez estructural en medio de un ciclo desafiante, aunque la brecha entre licencias aprobadas y obras efectivamente iniciadas seguirá siendo determinante para medir la salud real del sector en los próximos trimestres. La combinación de mayores costos laborales, presión regulatoria sobre la vivienda VIS y tasas de interés elevadas obliga a un seguimiento cercano de los indicadores de Camacol, el DANE y la Superintendencia de Sociedades, referentes clave para entender hacia dónde se dirige el mercado de Bienes Raíces colombiano en lo que resta de 2026.