CortesIA © vivienda.com.co
La emergencia habitacional que dejó el terremoto del 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, ya tiene un primer cálculo sobre uno de los insumos más críticos para la reconstrucción: el acero. Según estimaciones del sector siderúrgico, movilizar el material necesario para reponer las viviendas destruidas y averiadas podría costar entre $7 y $7,5 billones en un ejercicio anualizado, una cifra que dimensiona el tamaño del desafío que enfrenta la industria de la construcción en el país.
El dato se conoce en momentos en que el Gobierno Nacional estructura el Plan Milagro de Reconstrucción y avanza en la creación del Fondo Milagro para canalizar recursos públicos y privados. Para el mercado inmobiliario y constructor, la magnitud del sismo —el más fuerte desde 1979, según el Servicio Geológico Colombiano— implica no solo atender la emergencia social, sino sostener durante varios años una demanda de materiales sin precedentes recientes en Colombia.
reponer más de 76.000 viviendas afectadas por el sismo
De acuerdo con el balance oficial más reciente, el terremoto dejó 30.664 viviendas destruidas y 136.946 averiadas, además de 302 edificios colapsados, cifras que continúan en actualización por parte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Ministerio de Vivienda. Al sumar ambas categorías, el sector constructor habla de más de 167.000 unidades habitacionales por reparar o reponer.
Esta magnitud fue comparada por Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), con el total de viviendas existentes en una ciudad como Tunja, advirtiendo que el gran desafío radica en que estas estructuras están dispersas en 470 municipios de 15 departamentos. El gremio estima que la reconstrucción total de las zonas devastadas tomará al menos cuatro años.
Daniel Rey Suárez, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi, explicó en el reciente Congreso Empresarial Colombiano (CEC) que la reconstrucción exigiría un incremento de 50% adicional a la producción actual de la industria, que hoy asciende a 1,6 millones de toneladas de acero al año. Esto significa que el país necesitaría movilizar más de 2 millones de toneladas, frente a una capacidad instalada que el gremio calcula en hasta 2,6 millones de toneladas.
“Es una exigencia bastante alta que nos pone a todos al límite”, afirmó Rey sobre el reto que implica ese aumento en la producción. El directivo agregó que las cerca de 76.000 viviendas por reponer equivalen a la mitad de las 150.000 unidades que Colombia construye en promedio durante un año completo.

Cinco siderúrgicas se comprometen con la reconstrucción
Un grupo de cinco de las principales empresas de la industria siderúrgica colombiana —Acerías Paz del Río, Grupo Siderúrgico Reina, Diaco, Ternium y Sidoc— confirmó su participación en un plan conjunto de donación y suministro de acero para las zonas afectadas. Las compañías conformarán una mesa técnica con el Gobierno Nacional para definir las condiciones del proceso. Entre los compromisos ya anunciados se encuentran:
- Acerías Paz del Río aportará el acero para la reconstrucción de la Catedral de Manizales.
- Sidoc se comprometió con la recuperación del Hospital Universitario del Valle.
- Ternium, que opera una acería en Manizales, apoyará la reparación de colegios afectados.
- Diaco anunció inversiones y donaciones cercanas a $10.000 millones en efectivo y materiales.
- Grupo Siderúrgico Reina confirmó aportes adicionales en el marco del CEC.
Además de los materiales, Daniel Rey señaló que las empresas han entregado maquinaria amarilla para labores de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes en las primeras semanas de la emergencia, y precisó que ninguna siderúrgica registró fatalidades entre sus colaboradores, aunque sí hubo viviendas de sus trabajadores afectadas por el sismo.
¿Por qué se necesita tanto acero para reconstruir?
La respuesta está en la ingeniería sismorresistente. En el concreto reforzado, las barras de acero le otorgan ductilidad a la estructura, es decir, la capacidad de deformarse sin romperse de manera abrupta, lo que permite absorber energía sísmica sin que la edificación colapse. La Norma Técnica Colombiana NTC 2289 fija los estándares de resistencia y alargamiento que deben cumplir estas barras, verificados en laboratorio, y son un insumo obligatorio bajo la Norma de Sismorresistencia (NSR-10).
El vacío normativo histórico agrava el panorama: cifras del Consejo Profesional Nacional de Arquitectura indican que 52% de las edificaciones del país se construyeron antes de la entrada en vigencia de la NSR-10, mientras que 83% de la población colombiana habita en zonas de amenaza sísmica alta. Este contraste explica por qué buena parte del parque habitacional golpeado por el sismo corresponde a construcciones antiguas, más vulnerables ante movimientos telúricos de gran magnitud.

entre donaciones, crédito externo y el Fondo Milagro
Daniel Rey indicó que aún no está definido qué proporción de las cerca de 2 millones de toneladas necesarias llegará por vía de donaciones del sector privado, pues el Gobierno también busca recursos del presupuesto nacional y créditos con la banca multilateral para nutrir el Fondo Milagro, instrumento que tomará como referencia el antiguo Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec), creado tras el sismo de 1999.
El Ministerio de Hacienda ya habilitó un primer tramo de crédito del Banco Mundial por US$200 millones para atender necesidades urgentes, mientras el Ministerio de Vivienda —que cuenta con cerca de $40.000 millones disponibles para inversión, una cifra insuficiente frente a la emergencia— estructura el programa Vivienda Milagro bajo el esquema “Todos Ponen”, que combinará subsidios nacionales, aportes de cajas de compensación y recursos del sector privado.
Plan Milagro tiene sus tres fases y un costo de $30 billones
El ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Jaime Andrés Beltrán, presentó el 18 de agosto la hoja de ruta oficial del Plan Milagro de Reconstrucción, estructurada en tres fases sucesivas para Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas:
- Fase 1 – Atención y evaluación (en curso, con cierre previsto para agosto): remoción de escombros con maquinaria amarilla, evaluación estructural de edificaciones a cargo de ingenieros civiles, estructurales, geólogos y arquitectos, además de subsidios de arriendo para las familias damnificadas.
- Fase 2 – Recuperación y soluciones (duración aproximada de seis meses): mejoramiento de vivienda urbana y rural, no cobro de servicios públicos en zonas afectadas y subsidios para adquisición de proyectos ya construidos, en articulación con Camacol, cajas de compensación, aseguradoras y bancos.
- Fase 3 – Vivienda Milagro y reconstrucción: nuevos proyectos habitacionales financiados con recursos propios, inversión privada y cooperación internacional, además de renovación urbana de parques, andenes y espacio público.
Según una primera estimación técnica del Gobierno, el costo total de la reconstrucción rondaría los $30 billones, de los cuales $24,5 billones corresponderían a afectaciones en edificaciones y $5,5 billones a infraestructura, cifras que —advirtió el Ejecutivo— seguirán ajustándose conforme avancen las verificaciones en terreno.
«Colombianos: las tres fases de la reconstrucción de zonas afectadas por el terremoto ya iniciaron», escribió Beltrán al anunciar el plan, e hizo un llamado al sector financiero para reducir tasas de interés y facilitar el acceso a vivienda a los damnificados.

sector constructor llegaba a emergencia con señales mixtas
La reconstrucción se suma a un momento particular para la actividad edificadora. El DANE reportó que en el primer trimestre de 2026 el valor agregado de la construcción cayó 5,4% anual, con las edificaciones retrocediendo 8,2%. Sin embargo, otros indicadores mostraban una reactivación previa al sismo: en mayo de 2026 el área licenciada para vivienda creció 30,1% anual, hasta 1,45 millones de metros cuadrados, mientras el total de área aprobada para construcción avanzó 33,2%.
Los costos de edificación, por su parte, se mantenían relativamente estables: el ICOCED registró en mayo una variación mensual de -0,10%, con las edificaciones residenciales en -0,07%. En materia de insumos, la producción nacional de cemento gris alcanzó 1,27 millones de toneladas en mayo (+4,6% anual) y acumuló 5,74 millones de toneladas entre enero y mayo, un avance de 4%. Este panorama de oferta relativamente estable en cemento contrasta con la tensión que anticipa la industria del acero, y será clave para determinar si la presión de la reconstrucción termina trasladándose a precios de otros materiales.
Lo que viene para el sector constructor
Para el mercado inmobiliario y de Bienes Raíces, el reto de abastecimiento de acero será determinante en los tiempos y costos de reconstrucción durante los próximos años. Un incremento sostenido de 50% en la demanda de este insumo puede presionar precios y plazos de entrega no solo en las zonas afectadas, sino en proyectos de vivienda nueva a nivel nacional, en momentos en que el país ya registraba cerca de 8.000 iniciaciones habitacionales en 2026 en el Eje Cafetero y el Valle del Cauca. La coordinación entre Gobierno, gremios y siderúrgicas —a través de la mesa técnica anunciada— será clave para evitar cuellos de botella que encarezcan la VIS en un contexto ya marcado por la emergencia.
La experiencia del terremoto del Eje Cafetero de 1999 sugiere que procesos de esta magnitud pueden extenderse varios años y demandar entre uno y dos puntos del PIB, según cálculos de exfuncionarios del Ministerio de Hacienda. Para los actores del sector inmobiliario colombiano, el llamado es a seguir de cerca la evolución del Fondo Milagro, las definiciones de Camacol sobre disponibilidad de vivienda de interés social ya construida y las condiciones que fijen las siderúrgicas en su mesa técnica con el Gobierno, factores que en conjunto marcarán el ritmo real de la reconstrucción durante los próximos cuatro años.
