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El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, con epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó, dejó centenares de fallecidos y miles de heridos y desaparecidos, además de daños estructurales en cientos de viviendas de Pereira, Cali, Manizales y Bogotá. En medio de la emergencia, las autoridades distritales recordaron que los planes de contingencia domésticos también deben contemplar a perros, gatos y demás animales de compañía, pues el pánico y la desorientación durante un sismo pueden provocar fugas, extravíos o comportamientos agresivos e inesperados.
Según el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), la protección de las mascotas frente a un movimiento telúrico exige preparación previa y no solo reacción durante el evento. Esta recomendación cobra especial relevancia en un país donde, de acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 67% de los hogares convive con al menos un animal de compañía, equivalentes a unas 4,4 millones de familias, frente a solo el 48% registrado en 2020.
Cuatro medidas clave para proteger a los animales
El organismo distrital estructura la preparación ante sismos en cuatro frentes prácticos que los propietarios de vivienda deben incorporar a su rutina de gestión del riesgo:
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Mantener la calma: los animales perciben el estado emocional de sus cuidadores, por lo que hablarles con tranquilidad reduce su ansiedad; además deben permanecer identificados con collar, nombre y datos de contacto.
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Preparar la evacuación: los perros requieren correa y, de ser necesario, bozal; los gatos deben trasladarse en guacal, evitando forzarlos durante el desplazamiento.
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Buscar un lugar seguro: tras evacuar el inmueble, conviene mantener a las mascotas alejadas de otros animales y personas hasta que disminuya el estado de agitación colectiva.
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Incluirlas en el kit de emergencia: este debe contener agua, alimento, bolsas para desechos, correa, bozal o guacal y copia del carné de vacunación.
El Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá complementa estas medidas con recomendaciones adicionales para el kit: guacal preferiblemente no de cartón, bolsas impermeables, marcador permanente, libreta para anotar necesidades especiales y un registro actualizado de medicamentos, además de vendas, algodón y tijeras para primeros auxilios básicos.
«Salvando Patas» facilita la identificación y el rescate
Los Bomberos de Bogotá impulsan desde 2021 la campaña ‘Salvando Patas’, que permite registrar mascotas en el sitio web de la entidad para que los organismos de socorro identifiquen previamente las viviendas donde habitan animales de compañía. Tras inscribirse, el propietario recibe un adhesivo gratuito que debe pegarse en la puerta del inmueble; así, en caso de emergencia, el personal de rescate sabe que dentro hay un animal que también debe ser evacuado o rescatado.
Esta iniciativa resulta particularmente relevante para administradores de conjuntos residenciales y propiedad horizontal, quienes pueden promover la inscripción colectiva entre copropietarios como parte de sus planes de emergencia y contingencia, documentos que el Ministerio de Vivienda recomienda mantener actualizados frente a amenazas naturales como los sismos.

Puntos habilitados y apoyo tras el sismo de agosto
Tras los sismos registrados en el país, la Alcaldía de Bogotá, a través del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) y el Cuerpo de Bomberos, habilitó puntos de recolección de alimentos e insumos para animales afectados en el SAMU Sur, el SAMU Norte, el Centro de Salvamento Acuático de la Avenida La Esmeralda, la sede administrativa de la Carrera 24 y la bodega de la Cruz Roja en la Diagonal 79B. Estos espacios buscan apoyar a las familias que perdieron insumos básicos para el cuidado de sus animales durante la emergencia sísmica del 10 de agosto.
Los seguros de hogar y la cobertura para mascotas
El componente asegurador también forma parte de la preparación integral de una vivienda frente a sismos. Las pólizas de hogar en Colombia amparan daños materiales por terremoto, temblor y erupción volcánica, y varias aseguradoras han incorporado asistencias específicas para animales de compañía dentro del mismo producto. Algunas, por ejemplo, incluyen un paquete de asistencia veterinaria con orientación telefónica 24/7 y atención domiciliaria, coberturas de responsabilidad civil por daños causados por mascotas y servicios de guardería en caso de hospitalización del propietario.
Estas coberturas no sustituyen, sin embargo, la preparación física y logística que exige un sismo: los expertos en gestión del riesgo insisten en que ningún seguro reemplaza contar con un kit de emergencia listo, un plan de evacuación ensayado y la identificación previa del animal ante los cuerpos de socorro.

auge de la tenencia de mascotas y su impacto en la vivienda
El crecimiento sostenido en la tenencia de animales de compañía —de 48% de los hogares en 2020 a 67% en 2025, según el DANE— ha llevado al sector inmobiliario colombiano a hablar de «vivienda multiespecie«, un concepto que integra las necesidades de mascotas en el diseño de proyectos residenciales y en la gestión de propiedad horizontal. En Bogotá, la Encuesta Multipropósito del DANE registró que el 40,2% de las familias tiene mascota, de los cuales 65,8% posee perro y 43,7%, gato.
Este fenómeno demográfico refuerza la pertinencia de que administradores de conjuntos, constructoras y entidades de gestión del riesgo articulen protocolos de emergencia que contemplen explícitamente a los animales de compañía, tanto en edificaciones nuevas como en las ya habitadas. La experiencia del sismo de agosto de 2026 confirma que la preparación anticipada —kits listos, identificación registrada y protocolos de evacuación conocidos por toda la familia— resulta determinante para reducir el riesgo de pérdida o extravío de mascotas durante una emergencia sísmica.
Hacia el futuro, la integración de mascotas en los planes de gestión del riesgo de la vivienda plantea oportunidades concretas: desde la actualización de reglamentos de propiedad horizontal que exijan brigadas capacitadas en rescate animal, hasta la expansión de programas como Salvando Patas a otras ciudades del país afectadas por la actividad sísmica reciente. Para los lectores del sector inmobiliario, el mensaje es claro: la resiliencia sísmica de cada hogar ya no se mide solo en normas de construcción sismorresistente, sino también en la capacidad de proteger a todos los miembros de la residencia, incluidos los animales de compañía, ante un evento de esta magnitud.