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La intención de compra de vivienda de los hogares colombianos registró una mejora moderada pero sostenida durante marzo de 2026, según la Encuesta de Opinión del Consumidor (EOC) de Fedesarrollo. El indicador subió 0,4 puntos porcentuales frente a febrero, pasando de -24,4% a -24,0%, y acumula un avance de 4,1 puntos porcentuales frente a marzo de 2025. El dato confirma una recuperación lenta pero progresiva de la confianza inmobiliaria, en medio de un entorno macroeconómico que sigue generando cautela entre los compradores.
Este comportamiento se enmarca en una tendencia más amplia de mejora en la percepción económica de los hogares. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) general alcanzó 19,3% en marzo —un punto porcentual más que en febrero y 26,4 puntos porcentuales por encima del resultado de marzo de 2025, cuando se ubicaba en terreno negativo (-7,1%)—, impulsado por el Índice de Condiciones Económicas (ICE), que avanzó 2,4 puntos porcentuales y cerró en 8,7%. Sin embargo, la disposición a comprometerse con activos de alto valor como la vivienda avanza a un ritmo más cauto que la confianza general, señal de que las familias aún valoran el contexto antes de tomar decisiones de largo plazo.
Barranquilla y Cali impulsan el indicador
El análisis geográfico de la encuesta revela una dinámica heterogénea entre las principales ciudades del país. Barranquilla registró el mayor incremento mensual en disposición a comprar vivienda, con un salto de 18,8 puntos porcentuales frente a febrero, el de mayor crecimiento mensual en el indicador. Cali también mostró una evolución positiva, con un aumento de 5,3 puntos porcentuales.
En contraste, las tres ciudades restantes presentaron caídas respecto al mes anterior:
- Bogotá: -3,4 puntos porcentuales
- Bucaramanga: -1,6 puntos porcentuales
- Medellín: -0,5 puntos porcentuales
Estos retrocesos mensuales no invalidan la tendencia de fondo: en comparación con marzo de 2025, el indicador nacional de intención de compra de vivienda mejoró en todos los niveles socioeconómicos en términos anuales, lo que sugiere que la dirección general del mercado sigue siendo positiva.
El repunte barranquillero no es casualidad. Según datos de Camacol Atlántico, el departamento comercializó 3.320 unidades de vivienda nueva en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento del 11,2% en el segmento VIS (Vivienda de Interés Social). El programa distrital Mi Techo Propio de la Alcaldía de Barranquilla ha entregado 3.619 beneficios, factor que explica en gran parte el entusiasmo de los compradores en la región Caribe.
hogares de ingresos bajos empujan, los altos se frenan
Al desagregar los resultados por nivel socioeconómico, la encuesta evidencia un comportamiento inverso entre los estratos:
- Estrato alto: caída de 16,8 puntos porcentuales en disposición a comprar vivienda frente a febrero
- Estrato medio: reducción de 1,1 puntos porcentuales
- Estrato bajo: aumento de 3,8 puntos porcentuales
«En marzo de 2026, el índice de disposición a comprar vivienda aumentó en 0,4 puntos porcentuales en comparación con el mes anterior, pasando de -24,4% a -24,0%», señala el reporte de Fedesarrollo.
La dinámica por estratos refleja que, en los hogares de menores ingresos, el deseo de acceder a vivienda propia permanece activo, en parte respaldado por programas de subsidio locales ante la reducción de la inversión pública nacional en VIS —que cayó 35,7% en el Presupuesto General de la Nación para 2026.

ventas crecen, pero los desistimientos alertan
El repunte en la intención de compra llega en un momento dual para el mercado de Bienes Raices. Según Camacol Bogotá y Cundinamarca, el sector comercializó 16.300 unidades de vivienda nueva entre enero y marzo de 2026, un incremento del 7,6% frente a igual periodo de 2025. Solo en la capital, las ventas crecieron 25%, los lanzamientos subieron 33% y el licenciamiento avanzó 26%, impulsados por programas como «Mi Casa en Bogotá«, que sostiene 229.000 empleos directos en la capital.
No obstante, el gremio encendió alertas: durante el primer trimestre, los desistimientos de compra ascendieron a 3.679 unidades, un repunte del 11,3% frente al año anterior. Ese ritmo de renuncias ya supera en algunos segmentos al de las ventas netas, lo que amenaza la viabilidad de proyectos en curso. El presidente de Camacol, Guillermo Herrera, identificó como factores de presión el incremento en las tasas hipotecarias, la incertidumbre regulatoria y el alza de costos de construcción, estimada entre 10% y 15% para proyectos nuevos como consecuencia del aumento del 23,7% en el salario mínimo de 2026.
Vivienda sí, vehículo no: indicadores que marcan distancia
Un elemento que la encuesta de Fedesarrollo pone en relieve es la divergencia entre los dos grandes bienes duraderos que miden el ánimo de gasto de los hogares. Mientras la intención de compra de vivienda mejora gradualmente, la disposición a adquirir vehículo retrocedió 3,6 puntos porcentuales en marzo, situándose en -29,5% —aunque sigue siendo 21,8 puntos porcentuales mejor que en marzo de 2025 (-51,3%). Esta brecha sugiere que los colombianos priorizan la estabilidad patrimonial que ofrece el inmueble sobre el consumo de movilidad, un comportamiento consistente con períodos de recuperación económica gradual.
Por contraste, la disposición a comprar bienes durables como muebles y electrodomésticos fue el gran ganador del mes, con un balance de 10,6% y una mejora de 7,7 puntos frente a febrero —señal de que los hogares prefieren invertir primero en mejorar sus viviendas actuales antes de comprometerse con una nueva.
Perspectivas: recuperación real, pero condicionada
El avance anual de 4,1 puntos porcentuales en la intención de compra de vivienda es una señal alentadora para constructoras, promotores y compradores potenciales: el mercado inmobiliario colombiano está recuperando tracción tras los mínimos de 2024 y buena parte de 2025. Barranquilla, con su ecosistema de subsidios locales activos, y Cali, con una oferta creciente en segmentos medios, representan las apuestas más dinámicas del momento para quienes evalúan invertir en Bienes Raices fuera de Bogotá.
Sin embargo, el indicador nacional sigue en terreno negativo (-24,0%), lo que advierte que la recuperación no está consolidada. La persistencia de tasas hipotecarias altas, el recorte presupuestal en VIS y el aumento de desistimientos son variables que el sector debe vigilar de cerca. Para los compradores, el contexto actual —con financiación de hasta el 90% o 100% del valor del inmueble en algunas entidades, subsidios locales activos y precios aún negociables— puede representar una ventana de oportunidad antes de que los inicios de obra proyectados por Camacol (crecimiento superior al 13% en 2026) empiecen a presionar la oferta disponible al alza.