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A dos semanas del terremoto que sacudió al centro y occidente de Colombia, el sector constructor empieza a definir la hoja de ruta para levantar de nuevo miles de hogares. El sismo de magnitud 7,4 dejó daños en 16 de los 32 departamentos del país, mientras el Gobierno nacional, las administraciones locales y el gremio avanzan en medidas dentro del marco de la emergencia económica, social y ecológica decretada por el presidente Abelardo de la Espriella. En ese contexto surgió la propuesta por parte de Camacol de suspender temporalmente el IVA a los materiales de construcción para facilitar la edificación de vivienda destinada a los damnificados.
La iniciativa llega en un momento crítico para el mercado inmobiliario colombiano, que además de la tragedia humanitaria enfrenta señales de desaceleración en la construcción formal. La propuesta busca destrabar la oferta de vivienda nueva en las zonas golpeadas y ofrece un termómetro de cómo el sector planea articular subsidios, crédito y materiales para atender a las familias afectadas.
Sin IVA para los materiales: la apuesta del gremio
El presidente ejecutivo de Camacol, Guillermo Herrera Castaño, ha estimado que la reconstrucción integral de las zonas devastadas podría tomar hasta cuatro años, un plazo que exige coordinación entre constructores, entidades financieras, aseguradoras y autoridades. Herrera sostuvo que el sector tiene capacidad de construir cerca de 35.000 casas, siempre que existan condiciones favorables para promover la oferta, entre ellas mantener las exenciones tributarias vigentes.
La propuesta concreta consiste en que «se elimine temporalmente el IVA a los materiales en las zonas afectadas» durante dos o tres años, mientras avanzan los procesos de reconstrucción. El gremio calcula que más de 178.000 viviendas requieren reparación y cerca de 31.000 deben ser reemplazadas por completo, cifras que sustentan la urgencia de un tratamiento tributario diferenciado.

Un régimen especial y una hoja de ruta de cinco puntos
Herrera también planteó la necesidad de un régimen especial de reconstrucción habitacional, al considerar insuficiente la política ordinaria basada en programas como Mi Casa Ya. Camacol entregó al Gobierno nacional una hoja de ruta con cinco acciones prioritarias, entre ellas unificar la metodología de daños en hogares y edificaciones, y ampliar el mecanismo de Obras por Impuestos —hoy limitado a municipios PDET— hacia las zonas golpeadas por el sismo.
En materia presupuestal, el gremio citó un informe de Anif que recomienda revisar el presupuesto de inversión de 2026, en particular partidas sin ejecutar por cerca de 20 billones de pesos, además de ajustar el presupuesto de 2027. La estrategia se enmarca en lo que el Gobierno denomina el «Plan milagro de reconstrucción«, que incluye pedir a las constructoras destinar utilidades de sus proyectos en las zonas afectadas.
Créditos blandos y solidaridad empresarial
El respaldo financiero también empezó a tomar forma. Camacol destacó la decisión de los principales bancos del país de ofrecer créditos de vivienda a una tasa fija del 8% efectivo anual durante toda la vida del préstamo para las familias damnificadas. El gremio señaló que el reto ahora es articular rápidamente crédito, subsidios y seguros para que «cada hogar tenga una alternativa de solución de acuerdo con sus necesidades».
Por su parte, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) puso en marcha un Banco de Materiales, cuyo primer resultado será apoyar la reconstrucción del Chocó. La Cámara Colombiana de Productores de Acero anunció la donación de cerca de 1.000 toneladas para las obras priorizadas por la Ungrd, reflejo del compromiso del sector siderúrgico con la emergencia.

Un mercado de vivienda que ya venía en desaceleración
Las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) muestran que el desafío llega en un momento delicado para la construcción formal. En junio de 2026 el área total licenciada cayó 8,3% frente al mismo mes de 2025, jalonada por una caída de 22,6% en el área destinada a vivienda. En el acumulado de enero a junio, sin embargo, el área licenciada creció 19,8% frente a igual periodo de 2025, señal de la volatilidad que ya venía enfrentando el sector antes del sismo.
¿Impulso o desafío para el mercado inmobiliario?
La propuesta de eliminar el IVA a los materiales de construcción, junto con el régimen especial que reclama Camacol, quedará ahora en manos del Gobierno nacional y el Congreso de la República, que deberán definir en las próximas semanas el vehículo legal para implementarla. De su aprobación dependerá en buena parte la velocidad con la que constructoras, proveedores y entidades financieras puedan movilizar los recursos necesarios para las cerca de 178.000 viviendas afectadas.
Para el mercado inmobiliario colombiano, el desenlace de esta discusión será clave: definirá si la reconstrucción se convierte en un impulso adicional para un sector que, según el Dane, ya mostraba señales mixtas antes del terremoto, o si la magnitud de la tragedia termina drenando recursos y capacidad instalada que hoy se destinan a la vivienda nueva en el resto del país. Los interesados en seguir la evolución de las cifras oficiales pueden consultar los reportes periódicos de la Ungrd, del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, y las estadísticas de licencias de construcción publicadas mensualmente por el Dane.